domingo, 10 de julio de 2011

El sueño sin cumplir de Vinokourov

Hace mucho tiempo, el primer día del mes de julio de 2006, el equipo Astana de Vinokourov, Contador y Beloki, entre otros, fue excluido de la carrera debido a la famosa Operación Puerto.
 
En aquel momento se rompía el sueño de un kazajo, Vinokourov, que quería ser el portador del maillot amarillo de líder del Tour de Francia. Dicho sueño se había dado cuenta que le era posible alcanazarlo en 2003, cuando terminó en el podium de dicha carrera. Para 2004 no pudo peleer por cumplir el sueño por una caída unas semanas antes del Tour, que le impidió disputarlo, y en 2005 todavía se extendía el dominio de Armstrong, que alcanzaba su último Tour victorioso, luciendo el maillot de líder nada menos que 17 días. Solo Zabriskie lo lució también en aquel Tour, antes de su caída en la CRE de la 4ª jornada.
 
Todo eso tuvo lugar mientras corría en el T-Mobile, cuando corría bajo la siempre alargada, por no decir que eterna sombra de Ullrich, y, en menor medida, del otro hijo prodigo del equipo y de Alemania, Andreas Klöden. Ese fue uno de los motivos por los que para 2006 acudió a la llamada de Manolo Saiz, para liderar en el Tour a su Liberty Seguros, mientras seguía cociendose la figura de un, por aquel entonces, jovencísimo Contador. Pero los problemas de la ya mencionada Operación Puerto propiciaron el abandono del patrocinador, dejando con el culo al aire a todos sus corredores y equipo de trabajo. Fue entonces cuando Vino acudió al gobierno de su país, Kazajistán, para conseguir un patrocinador fuerte para un equipo con ansias de ganar la carrera francesa.

Pero en ese 2006, como comentaba, no se pudo cumlir el sueño de Vino, que ni pudo participar en la carrera francesa. Eso sí, luego bien que pudo desquitarse el mal sabor que le quedó en julio, ya que participó y ganó en la Vuelta a España, por delante de Valverde y de su compañero, Kashechkin.
 
Para 2007 acudía al Tour como el gran favorito a la victoria final, tras las retiradas de Armstrong, Ullrich y las sanciones de Basso y Mancebo, entre otros corredores, además de haber fichado como gregario suyo a Klöden. Y como no, tampoco pudo cumplir su sueño. Primero por una caída, que le hizo alejarse algo de la general y le dejó con más de 20 puntos en cada rodilla, y días después, tras haber ganado 2 etapas, se conoció un positivo el día de la primera victoria. Por lo tanto, no solo se anulaban sus victorias, sino que era expulsado de la carrera y debería cumplir la correspondiente sanción de 2 años. Esto le eliminó tanto para la edición de 2008, para la que también fue eliminado su equipo (que tenía a Contador, Klöden y Leipheimer) y la de 2009. Ante esta sanción, anunció su retirada, pero se lo pensó 2 veces y dijo que volvería, para demostrar su inocencia. Y bien que se lo agradecimos los aficionados.

Eliminado de esas dos ediciones, puesto que su sanción vencía casi en agosto de 2009, volvió a la competición con su equipo, Astana, y volvía a correr la Vuelta a España. La disputó sin pena ni gloria, retirándose en la etapa 13, sin dar muestras de su anterior carácter combativo. Pero eso no era más que un calentamiento para lo que nos iba a deparar el año siguiente, el 2010. En él se iba a presentar en el Giro de Italia, el cual iba a finalizar en 6ª plaza, aunque lejos del vencedor Basso, pero habiendo lucido durante varias etapas la maglia rosa de líder. Por lo tanto, ya había sido líder en Italia y en España, pero no así en Francia, su sueño. Y compartir equipo con el mejor corredor de grandes vueltas del momento, Contador, no iba a facilitar el cumplir su sueño, puesto que estaba supeditado, aunque con cierta libertad, a lo que hiciera y mandase el español. Así pues, cerró otra temporada sin poder enfundarse el amarillo.

Con ese sueño incumplido se presentaba en este 2011, el que iba a ser su último año en activo, antes de asumir un cargo en la dirección de su equipo. Ya sin Contador en su equipo, el era el líder indiscutible, y se iba a hacer y deshacer todo a su antojo. Toda la temporada estaba enfocada a lucir, por fin, el dichoso amarillo, mostrando alguna pincelada de su calidad en algunas carreras, como la Dauphine Libere, en la que llegó a ser líder, y terminó en el podium.

En este su último Tour, estaba completando una gran carrera, estando a menos de un minuto del líder, Hushovd. En la 8ª jornada lanzó un ataque, que quedó finalmente en nada, de los que nos tenía acostumbrados. Levantó a los aficionados del sofá, y puso en jaque a todo un pelotón. Finalmente fue neutralizado por el pelotón de favoritos, pero sin duda se llevó el aplauso y reconocimiento de los medios y de la afición. Pero seguía sin vestir de amarillo, y para ello había lanzado ese durísimo ataque. Hasta el 10 de julio, la etapa siguiente. En ella, a 96 kilómetros de meta, en una mala curva, se iban al suelo numerosos ciclistas, entre ellos Van der Broeck, Zabriskie, Millar y él mismo. En la caída Vino se rompía el fémur. Esta lesión le supone, salvo milagro, decir adiós a la presente temporada, y debido a su propio anuncio, nos supone su adiós del ciclismo.

Es un triste adiós, más si cabe, que el de 2007, cuando dio positivo, puesto que este es por una lesión nunca deseada. Ojala que se replantee, como ya lo hizo hace 4 años, su idea de retirarse, porque un campeón, como él, debe retirarse encima de la bicicleta, y no abandonando en camilla camino de un hospital la carrera de la que él algún día hizo su sueño, un sueño que no ha podido cumplir.

La imagen superior refleja plenamente el carácter del corredor kazajo, siempre al ataque. Muchas veces un quiero y no puedo, como anteayer 9 de julio, pero siempre al ataque.




saludos a todos!!

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