martes, 25 de septiembre de 2012

El día grande de Euskaltel


El Tour del centenario alcanzaba en su octava etapa a una de las cimas más míticas de la carrera. Se llegaría, nada más y nada menos que al Alpe D´Huez. Una cima en la que el conjunto Euskaltel Euskadi viviría el que hasta entonces era el día más grande de su historia.

Cuatro años de auténtico dominio de un equipo y de un único corredor en el Tour de Francia no hacían presagiar nada positivo para el Tour del centenario, en la etapa en que se alcanzaba uno de los puertos con más tradición de la carrera, el Alpe D´Huez. Y la etapa no iba a marchar muy desencaminada del guión marcado en los años anteriores por el conjunto US Postal, ya que antes de afrontar la montaña de los holandeses, se iba a subir el Galibier, un puerto que aquel día se subiría en pelotón. Malas expectativas para quienes habían presagiado una bonita etapa con mucha batalla.
 
Alpe D´Huez también se comenzó de idéntica forma, con el pelotón marchando a bloque y con un par de corredores pertenecientes a una fuga por delante, siendo estos Astarloza y el campeón francés, Didier Roux. Pero en esos derroteros marchaba la etapa cuando equipo US Postal impuso un ritmo muy fuerte, a poco más de 10 kilómetros a meta, con un Manolo Beltrán que puso un ritmo brutal, más bien un sprint de un kilómetro casi, que provocó que se cortasen multitud de corredores. Los americanos estaban metiendo el miedo en el cuerpo, recordando la que liaron dos años atrás, con un Armstrong soberbio.

Pero tras ese sprint brutal del "Triki", en el grupo de los US Postal se quedaron solo los carteros "Chechu" Rubiera, Heras y Armstrong, aparte de Vinokourov, Hamilton, Mayo y Moreau, una vez que se apartó el "Triki". Por detrás se vieron cortados Beloki, Ullrich o el líder de la carrera, el francés Virenque. Apenas unos pocos centenares de metros después Moreau cedería de la rueda de ese grupo, el más fuerte del día, según sus propias palabras, por un problema en la rueda.
 
Un rastro de corredores por detrás; Laiseka, Menchov o Mancebo, Vinokourov, Ullrich o Garzelli y por último, justo a punto de enlazar con ese grupo Beloki y Zubeldia, en orden inverso a como se encontraban en esos momentos en la etapa. Esos dos últimos corredores no tardarían mucho en reincorporarse a ese grupo del jefe Armstrong, que estaría ya únicamente con Roberto Heras de compañeros de equipo, y  nada más alcanzarlos, Beloki no debió ver con buena cara al texano y lanzó un fuerte ataque, a algo más de 8 de meta. Se había abierto la veda, y nada ni nadie podría controlar la etapa de aquel día desde ese mismo momento.

Rápidamente alcanzó la cabeza de carrera, que hasta ese momento seguía perteneciendo a Astarloza y Didier Roux. Se fue abriendo un hueco entre el corredor vasco y el americano, pero que jamás superó los 15 segundos cuando este último decidió que debía asumir él la responsabilidad de la carrera y se fue a por el corredor de la ONCE. A la rueda del americano iría otro compatriota suyo, Hamilton, y a la de este, a su vez, otro corredor vasco, Iban Mayo, este último, un desconocido para el gran público.
 
A poco más de 7 kilómetros y medio de meta, Beloki fue neutralizado por ese terceto que se convertía así en cuarteto. Pero poco duraría ese grupo, ya que apenas un centenar de metros más adelante, tras pasar una de las famosas curvas de herradura del Alpe D´Huez, a izquierdas, Mayo lanzó un fuerte ataque con el que abrió un importante hueco con respecto a los dos americanos y al de la ONCE.
 
Armstrong y Beloki jugaban al gato y al ratón, siendo Joseba el ratón y Lance el gato, pues iba en todo momento a cazar la rueda del vasco. Joseba lanzó un par de ataques de peseta, para tantear al americano, alternándose también con movimientos de Tyler Hamilton, pero a esa rueda no respondía Armstrong, quien tenía un único objetivo al que perseguir. Zubeldia por su parte siempre sufría más, pero siempre terminaba entrando en ese grupo.

Mayo había abierto un hueco muy importante, casi definitivo de 40 segundos, que iban a propiciar que el resto de corredores quedase muy lejos de la pelea por alcanzarle. Por su parte, iba a enlazar con el entonces cuarteto perseguidor, el bejarano Roberto Heras, quien debía seguir trabajando para su jefe, y con él entraría a su rueda el jefe de circunstancias del equipo, entonces todavía, Telekom, Vinokourov y poco detrás sería Roberto Laiseka quien contactaría con el grupo. Paco Mancebo también sufría muchísimo, con el gesto torcido, característico suyo, también iba a enlazar, poco después con ese ya numeroso grupo.

Por su parte el líder de la carrera, Richard Virenque, se encontraba hundido ya en la carrera, a más de 2 minutos y medio, una renta que le iba a provocar tener que ceder el maillot amarillo que portaba hasta esos momentos. Ullrich marchaba a poco más de un minuto de ese grupo de Armstrong y Beloki, cediendo, aunque en ese momento aún no lo sabía, sus opciones de ganar aquel Tour.

A poco más de 5 de meta, cuando el hueco de Mayo con ese grupo formado por 7 corredores superaba ya el minuto, el kazajo Vinokourov optó por realizar su aventura en solitario, saltando de ese grupo, contando con el consentimiento de Armstrong, que solo saltaba a la rueda de Beloki. Basso también enlazaría con ese grupo poco después del ataque del corredor kazajo. 

Al paso por la pancarta de 5 a meta, Vino marcharía a 1´15´´ de Mayo, estando el grupo 30 segundos por detrás del kazajo. Hamilton también saltaría del grupo, seguido de Zubeldia, lo que situaba a 2 corredores del conjunto naranja entre los 4 primeros de la etapa, en su terreno, la alta montaña. Pero Beloki ese día tenía grandes piernas y no solo quería neutralizar a Hamilton, sino que quería seguir poniendo a prueba la fortaleza del teórico líder de la prueba. Pero este no iba a perder ni un segundo la rueda de Joseba y se iba a pegar, literalmente a su rueda trasera. Con ese ataque quedaron neutralizados Hamilton y Zubeldia. Un pequeño parón en el grupo. Otro parón más.
 
Pero poco iba a durar la tregua, pues aunque fue neutralizada su ofensiva de forma inmediata, Joseba Beloki lanzó un nuevo ataque, el cuarto serio que lanzaba aquel día a Armstrong, quien como gran campeón que era, sabía que esa rueda era la buena aquel día y de nuevo se pego a ella.

Al paso por la pancarta de 3 meta, Mayo ya aventajaba a Vinokourov en casi un minuto y medio, y en más de 2 al grupo que ahora formaban Beloki, Hamilton, Armstrong, Basso y Zubeldia, siendo este último el que se encontraba al frente del mismo, para ralentizar un poco el ritmo del grupo y que así su compañero del Euskaltel Euskadi, Iban Mayo, pudiera seguir ampliando sus diferencias y así certificar esa importantísima victoria para su equipo, el cual en ese momento aún no tenía garantizado su patrocinio para la siguiente temporada.
 
Al poco de pasar por la pancarta de 3 a meta, sería Hamilton quien lanzaría un ataque, que sería secundado por el quinto ataque del día de Beloki. Pero ya no tenía las mismas piernas que cuando lanzó el primer ataque, varios kilómetros atrás, y ni Armstrong, ni Zubeldia ni Hamilton tuvieron muchos problemas para seguir a su rueda. Basso esta vez sí que cedería la rueda de ese grupo, durante unos instantes, al tiempo que se conocían las primeras diferencias a las que se encontraba un olvidado aquel día por las cámaras de televisión Jan Ullrich, que circulaba a aproximadamente un minuto del grupo de favoritos, pero que a pesar de ese retraso, aún seguiría metido en la lucha por la carrera, máxime después de la actuación que realizaría días después en la contrarreloj de Cap Decouverte.

El último kilómetro de Mayo sería un kilómetro de gloria. Un día de gloria para Iban, pero también un kilómetro de gloria para su equipo, el Euskaltel Euskadi, equipo que aunque ya había conseguido ganar en el Tour, conseguía ese día, sin duda, la etapa más importante de todas las logradas por el conjunto naranja hasta aquel día. 5 horas, 57 minutos y 38 segundos sería su tiempo al cruzar la línea de meta. Iban Mayo había sido el protagonista del día más grande hasta ese momento del Euskaltel Euskadi.
 
Segundo en la meta entró el kazajo Vinokourov, y tercero, marcando tiempo en un grupo formado por hasta 7 corredores, llegaría Armstrong, seguido de Mancebo en el sprint de grupo. 

Lance se vestiría de líder aquel día, pero su participación durante la etapa, o mejor dicho, la actuación de Beloki en la misma, habían sembrado de dudas el horizonte al que se iba a enfrentar el texano, con un grupo de 6 corredores en poco más de 2 minutos, algo que hasta ese momento jamás había permitido el corredor norteamericano.

Clasificación etapa:
1- Iban Mayo (Euskaltel Euskadi) 5 h. 57´ 38´´
2- Alexandre Vinokourov (Telekom) a 1´44´´
3- Lance Armstrong (US Postal) a 2´12´´
4- Francisco Mancebo (iBanesto.com) m.t.
5- Haimar Zubeldia (Euskaltel Euskadi) m.t.
6- Joseba Beloki (ONCE-Eroski) m.t.
7- Tyler Hamilton (CSC) m.t.
8- Ivan Basso (Fassa Bortolo) m.t.
9- Roberto Laiseka (Euskaltel Euskadi) m.t.
10- Pietro Caucchioli (Alessio) a 3´36´´
....
13- Jan Ullrich (Bianchi) a 3´36´´

Clasificación General:
1- Lance Armstrong (US Postal) 35 h. 12´ 50´´
2- Joseba Beloki (ONCE-Eroski) a 40´´
3- Iban Mayo (Euskaltel Euskadi) a 1´10´´
4- Alexandre Vinokourov (Telekom) a 1´17´´
5- Francisco Mancebo (iBanesto.com) a 1´37´´
6- Tyler Hamilton (CSC) a 1´52´´
7- Roberto Heras (US Postal) a 1´58´´
8- Jan Ullrich (Bianchi) a 2´10´´
9- Ivan Basso (Fassa Bortolo) a 2´25´´
10- Jorg Jaksche (ONCE-Eroski) a 3´19´´


Saludos a todos!!

martes, 18 de septiembre de 2012

Camenzind se impone en Valkenburg

Tras la conclusión de la Vuelta a España de 1998 a los ciclistas aún les iba a quedar una última cita en el año, los Campeonatos del Mundo, que tendrían lugar en el mismo escenario que los de este 2012, en Valkenburg. Ese campeonato estaría marcado por el mal tiempo y por las bajas, ya que los últimos cuatro campeones, Leblanc, Olano, Museew y Brochard, no iban a estar presentes en la salida de la prueba de ruta.

El Campeonato Mundial de Valkenburg iba a estar marcado durante su disputa por el mal tiempo, propio de Holanda, y por la gran cantidad de bajas que iba a haber antes de empezar la carrera. Luc Leblanc, Abraham Olano, Johan Museeuw y Laurent Brochard, los últimos 4 campeones en ruta, por orden cronológico, no iban a estar presentes en la salida. Los tres primeros debido a sus lesiones, y el cuarto por la sanción que tenían los corredores del equipo Festina desde el pasado Tour de Francia. Pero esas no iban a ser las únicas bajas que iba a haber antes de comenzar la carrera, ya que Marco Pantani, había decidido poner fin a su exitosa temporada. La misma decisión había tomado Jan Ullrich, aunque este después de una calamitosa temporada (a pesar de su segundo puesto en el Tour). Jalabert tampoco sería partícipe de la carrera, debido a sus ataques a la UCI, la cual le dijo que para participar debía recular en sus declaraciones. Y el francés no estuvo por la labor de hacerlo. Tampoco ningún Festina tomaría parte de la carrera, como sería el caso de los Zülle, Virenque o el ya mencionado Brochard.
 
Por parte española, con la baja confirmada de su líder, Abraham Olano para la prueba en ruta del Mundial, debido a la lesión en el gemelo izquierdo que se produjo en la disputa de la contrarreloj del Mundial que se disputó unos días antes de la ruta, el equipo se quedaba cojo, sin un líder claro, aunque el seleccionador Antequera confirmó a los medios que en caso de haber llegada masiva, confiaría en el joven corredor cántabro, Óscar Freire. Esta confianza el cántabro aún no pudo devolverla, pero solo un año más tarde la devolvería con creces.

El domingo 11 de octubre comenzó tal y como habían sido los anteriores, con lluvia constante y unas fuertes rachas de viento. Estas condiciones resultaban muy alarmantes, pensando en el circuito que la organización había diseñado, ya que aunque este no era de gran dureza, las carreteras por las que iban a pasar los corredores iban a hacer de esta carrera una de las más duras de las últimas décadas e iba a hacer imposible que los equipos controlen la carrera.
 
La primera vuelta al circuito fue muy tranquila, peo ya en la segunda comenzaron los ataques, con un primer corte en el que se metió gente de la importancia de Hondo, Lino, Kirsipuu o los italianos Bugno y Zanini. Aparentemente ninguno contaría para el triunfo final, pero todas las selecciones de importancia, a saberse Holanda, Belgica, Francia, Suiza e Italia, se encontraban representados en la fuga. Todas las selecciones importantes habían metido un representante en la fuga, con la salvedad de España, que aunque lo intentó con Álvaro González de Galdeano, no pudo hacerlo, y desde ese momento iba a tener que cargar con la responsabilidad de la carrera.
 
5 vueltas iba a durar la aventura de esta fuga, hasta la séptima, en que España conseguiría neutralizarlos, pero pagando un alto precio por ese trabajo extra que habían tenido que realizar en esas vueltas, y es que en esos momentos se iba a acabar el equipo español para el resto de la carrera. Sin duda había sido un peaje muy alto por no haber estado suficientemente atento el equipo español aquel día. Por fortuna esos despistes pasarían a la historia en los años siguientes, coincidiendo con la dirección del equipo de Paco Antequera.

Pero es que esa no fue la única fuga en la que no hubo representación española aquel día, aunque por fortuna para el equipo español, en la fuga definitiva si metió a un corredor, "Chente" García Acosta, un corredor que sabía moverse como pez en el agua en esas situaciones. Esa fuga se inició por un ataque que lanzó el norteamericano Lance Armstrong en la 12ª subida al Cauberg, secundado por el suizo Markus Zberg. El paso por meta se producía unos kilómetros después de coronar el Cauberg y cuando pasaron por meta, se habían incorporado al grupo, entre otros, Bartoli, Camenzind, Boogerd, Van Petegem, Tafi y el español Chente. El grupo se encontraría formado esta vez por 14 corredores y todas las selecciones importantes estarían ahí representadas, por lo que el pelotón se desentendió de la carrera. Esos 14 se jugarían el maillot de campeón del mundo de aquella edición.
 
Suiza tenía tres corredores en esa fuga, la única selección que tenía tantos hombres, y eso lo harían notar en la siguiente subida al Cauberg, cuando atacaría Camenzind. Al principio nadie fue capaz de seguirle, pero poco después se unieron a su rueda Boogerd, Armstrong, Aebersold, Bartoli y Van Petegem. Zberg también estuvo cerca de enlazar, pero una mala caída arriesgando más de la cuenta, dio con sus huesos en el suelo y con sus ilusiones por el título. Acto seguido, el suizo Zberg abandonó la carrera. Esos 6 corredores serían los que pelearían por las medallas aquel día.

En la siguiente vuelta todos los corredores jugaban al gato y al ratón, siendo los más activos Boogerd, Armstrong y Camenzind, cuando este último realizó un potente y único ataque, al tiempo que el holandés sufría un pinchazo en su bicicleta. Camenzind abrió hueco mientras que por detrás no se escondían en intentar darle caza al suizo. Camenzind realizó una subida al Cauberg impresionante, y no hizo sino abrir más hueco con respecto a sus perseguidores. En ese momento ya se sabía que iba a ser el próximo campeón del mundo, aunque aún le quedaban unos pocos metros para disfrutar de su merecido triunfo. 6 horas, 1 minuto y 30 segundos de sufrimiento le habían supuesto el oro, y el día más importante de su carrera al corredor suizo.
 
Mientras, por detrás en la persecución a Camenzind, Van Petegem saltaría del grupo perseguidor en el repecho de Bemelerberg, yéndose con él Bartoli a rueda, siendo finalmente ambos quien se jugarían la plata y el bronce de la prueba. En la disputa por el sprint sería el italiano quien lo lanzaría antes, desde muy lejos, pero fue Van Petegem quien impuso su mayor fuerza en el sprint. El tercero fue finalmente Bartoli, entrado empatado a tiempo con el corredor belga, haciendo su entrada ambos corredores a 23 segundos del nuevo campeón mundial. Cuarto finalmente fue el corredor del US Postal, un Armstrong recién recuperado de su cáncer testicular. Aebersold fue quinto y Boogerd sexto aquel día, quien a pesar de su pinchazo había conseguido enlazar con el dueto que le precedió en la clasificación.
 
El resto de corredores llegó a un mundo, separándoles del ganador más de 4 minutos y medio, siendo casi un minuto más al primer corredor español en atravesar la línea de meta, "Chente" García Acosta. El resto de españoles llegaron en el grueso del pelotón, siendo Freire 17º, "Chechu" Rubiera 45º y Melchor Mauri 58º finalmente. España no había destacado, pero al menos había salvado su honor metiendo un corredor en la fuga buena del día.

Clasificación final:
1- Oscar Camenzind (Suiza) 6 horas 1 minuto 30 segundos
2- Peter Van Petegem (Bélgica) a 23´´
3- Michelle Bartoli (Italia) a 23´´
4- Lance Armstrong (USA) a 1´06´´
5- Niki Aebersold (Suiza) a 1´09´´
6- Michael Boogerd (Holanda) a 1´10´´
7- Marc Wauters (Holanda) a 4´31´´
8- Andrea Tafi (Italia) a 4´40´´
9- Udo Bolts (Alemania) a 4´40´´
10- Roman Vainsteins (Letonia) a 4´40´´
...
13- José Vicente García Acosta (España) a 5´23´´


Saludos a todos!!

martes, 11 de septiembre de 2012

Fignon, un lugar en la historia

Hace unos días se cumplieron 2 años del fallecimiento, debido a un cáncer de páncreas, de un ciclista muy denostado por la prensa española, a veces con motivos pero otras muchas sin ellos. Un ciclista más recordado por sus derrotas que por sus triunfos importantes, ya que estos tuvieron lugar principalmente al comienzo de su carrera. Ese corredor, más odiado que querido a este lado de los Pirineos, no podía ser otro que Laurent Fignon.
 
El 16 de julio de 1984 los corredores iban a afrontar en el Tour de Francia la disputa de la 17ª etapa, de un total de 23, en una carrera que aunque no era el líder, Laurent Fignon estaba dominando a su antojo, mostrándose muy superior al resto de corredores. Esta iba a ser la primera de las cuatro grandes etapas alpinas que se disputarán de manera consecutiva de lunes 16 de julio a jueves 19 de julio, y resultó ser esta etapa una bomba de relojería para la general de la carrera. Todo voló por los aires, desde el líder Vicent Barteu hasta el héroe local, Bernard Hinault.
 
La carrera comenzó para los favoritos cuando a más de 100 kilómetros de meta (de un total de etapa de 151 kilómetros) un enloquecido Bernard Hinault decidió que ya había esperado bastante ese día y decidió pasar a la acción. Hinault ya había sido batido durante la carrera por Fignon y decidió jugarse el todo por el todo contra el parisino.
 
Todo comenzó en un entonces desconocido Col de Coq, un puerto catalogado como un 1ª del que los corredores no tenían muchas referencias y que se coronaba en un terreno  que no estaba asfaltado, lo que le añadía un grado de dificultad. La idea de Hinault era clara, destrozar a los rivales, y especialmente a su antiguo discípulo, Fignon. El ataque de Hinault era digno de todo un campeón, sentado sobre su bicicleta, con un pedalear majestuoso y lleno de fuerza y rabia. Pero Fignon también era un campeón y aguantó el envite que le estaba lanzando su rival, a más de 100 kilómetros de meta.
Fignon le había aguantado al tetracampeón el primer pulso. Pero no sería el último. Arroyo coronaría en primer lugar el puerto, seguido de Delgado y Millar, en una calma que no era sino el preludio de una gran tempestad.
Laffrey sería la siguiente dificultad montañosa de la jornada, también catalogada como de primera categoría. Nada más alcanzar la primera de las rampas del puerto Hinault vuelve a pasar a la ofensiva. Pero la acción queda rápidamente neutralizada por un superlativo Fignon, quien se pega a su rueda como si fuese lo último que fuese a hacer en su carrera deportiva. Breu y Dietzen también consiguen pegarse en un primer momento a la rueda del pequeño tejón. Posteriormente también podrían unirse a ese cuarteto cabecero el escocés Robert Millar y el colombiano Herrera.
 
Poco antes de alcanzar la cima del puerto Fignon y Herrera demarran, aparentemente buscando la montaña, pero consiguen abrir un importante hueco, coronando en cabeza el corredor colombiano, seguido a 3 segundos por el parisino y por detrás de ambos un importante hueco de 21 segundos con respecto a Dietzen y de 31 con el trío formado por Hinault, Millar y Breu.En el descenso todo se mantendría igual, salvo por el hecho de que Dietzen pincharía y ya no se le volvería a ver en los puestos cabeceros aquel día.

Al concluir el descenso el dueto cabecero contaba con una pequeña ventaja con respecto a Hinault y un grupo del que ya formaba parte el español Ángel Arroyo. La ventaja había aumentado en unos segundos, pero siendo esta en todo momento inferior al minuto. En el grupo perseguidor no dudaron en ningún momento en iniciar una feroz persecución, comandada por Hinault, pero secundada de una forma extraordinaria por Arroyo, al que también beneficiaba una posible neutralización. El pelotón se encontraba, ya al inicio de ese falso llano antes de llegar a la base de Alpe D´Huez, de categoría especial, a más de un minuto y medio y no tendrían ninguna posibilidad en la etapa.
 
Fueron unos 15 kilómetros de persecución entre el dueto Herrera-Fignon y el cuarteto de Hinault, pero al final la superioridad numérica de los perseguidores dio sus frutos y lograron alcanzar a la cabeza de carrera.
 
Fue entonces cuando, al poco de neutralizar y aún quedaban unos 20 kilómetros de etapa se produjo otro nuevo hecho inesperado. Un tercer ataque de Hinault, más un ataque a la desesperada que un ataque cerebral. Buscaba desfondar, destrozar, provocar el hundimiento de un rival que se había mostrado muy superior durante toda la carrera a él, que psicológicamente le tenía la moral tocada al campeón francés. Pero aún así seguía intentándolo, no le valía ser segundo. Atacaba y atacaba, buscando signos de debilidad, alguna mínima señal de flaqueza, que hasta ese día no había mostrado un espléndido Laurent Fignon. Quería reventarle, y por eso seguía atacando, porque él ya no podía mostrar más de si mismo.
 
Se abrió un pequeño hueco entre ambos ciclistas de aproximadamente medio minuto, pero el ataque era una cacicada; en solitario, frente a un grupo de 5 corredores y con un puerto por delante.
 
En esas que Hinault llegó en cabeza a pie de puerto del Alpe D´Huez. A aproximadamente medio minuto llegó el quinteto perseguidor. En las primera rampas no pasa nada, pero el joven colombiano, este tal Herrera del que ninguno de sus competidores había oído hablar hasta ese mismo Tour de Francia, se va calentando. Las piernas le van pidiendo que eche un poco de salsa en ese pastel tan delicioso que se está cociendo en la etapa. Sus compañeros de grupo se van quedando, Breu, Millar y Arroyo, por ese orden. Fignon no terminaba de cogerle la rueda, pero tampoco terminaba de perder la compostura sobre la bicicleta y abrirse de piernas. Poco a poco estaba pillando el puntillo al puerto y su ritmo iba a ir in crescendo durante la ascensión.
Herrera alcanzó a Hinault, no sin ciertas dificultades y durante dos kilómetros marcharon juntos, alternándose en algún relevo. Los relevos que daba el bretón estaban llenos de intención, pero a esas alturas de etapa, poco más podía ofrecer, mientras que los relevos que daba Herrera estaban llenos de fuerza, pero contando con una facilidad casi insultante para su rival.
 
Un par de kilómetros después de alcanzar la cabeza de carrera, cuando se llegaba al 145 de la etapa, Herrera se quedaba en solitario como el referente de una etapa que estaba siendo memorable, pero que aún faltaba mucho por concluir. Herrera podía hacer historia si conseguía aguantar en esa situación en los apenas 5 kilómetros que le quedaban de ascensión, y es que si alcanzaba la meta en primer lugar, sería el primer colombiano que conseguía una victoria de etapa en la Grande Bouclé. Toda una hazaña para un chico de apenas 22 años de edad y que contaba en esa edición con su primera participación en una gran carrera por etapas en Europa.
 
Ese día haría historia, ya que ningún corredor sería capaz siquiera de verle de nuevo el dorsal aquel día.
 
Por detrás Hinault, que llevaba ya varios kilómetros pagando los excesos de sus múltiples ataques del día, veía como su gran rival Fignon no solo le daba alcance, sino que también conseguía dejarle atrás sin que pudiera hacer nada por aferrarse a su rueda. No había podido con su rival, pero desde la primera dificultad a la que la carretera sometió a los corredores, él intentó hacer lo propio con quien consideraba su máximo rival, que por entonces aún no era el líder de la carrera. El maillot amarillo de la carrera era otro compañeros de Fignon, Barteau, pero este ya hacía muchos kilómetros que había desaparecido de la carrera y había dejado de ser una amenaza por la general final.
 
Finalmente, tras más de 4 horas y media de esfuerzos y de lucha titánica, el "Lucho" Herrera conseguía la primera victoria de un colombiano en la carrera francesa. A continuación hizo su entrada en meta un excelso Laurent Fignon, que había defendido su privilegiada posición con gran maestría e inteligencia, en incluso al final de la etapa vería como las diferencias de tiempo jugarían muy a su favor. El siguiente corredor en hacer acto de aparición por meta sería el corredor del Reynolds Ángel Arroyo, pero lo haría ya a más de 2 minutos y medio del ganador.
 
El gran derrotado de la jornada fue Bernard Hinault, que veía como en meta cedía casi 3 minutos más con respecto a Fignon y 49 segundos más con el ganador de la etapa.
 
Para el público español, con excepción del tercer puesto de Arroyo, fue una mala jornada, ya que Pedro Delgado llegó a meta en la posición 39, llegando a más de 9 minutos, junto a Sean Kelly.

Clasificación Etapa:
1- Lucho Herrera (Varta) 4 horas 39 minutos 24 segundos
2- Laurent Fignon (Renault-Elf) a 49´
3- Ángel Arroyo (Reynolds) a 2´27´´
4- Robert Millar (Peugeot) a 3´05´´
5- Rafael Acebedo (Colombia - Pilas Varta) a 3´09´´
6- Greg Lemond (Renault-Elf) a 3´28´´
7- Bernard Hinault (La Vie Claire-Terraillon) a 3´44´´
8- Pascal Simon (Peugeot) a 3´58´´
9- Pablo Wilches (Splendor - Mondial Moquettes - Marc) a 4´10´´
10- Pedro Muñoz (Teka) a 4´12´´

Clasificación General:
1- Laurent Fignon (Renault-Elf)79 horas 24 minutos 56 segundos
2- Vincent Barteau (Renault - Elf) a 4´22´´
3- Bernard Hinault (La Vie Claire-Terraillon) a 5´22´´
4- Robert Millar (Peugeot) a 8´25´´
5- Greg Lemond (Renault-Elf) a 8´45´´
6- Gerard Veldscholten (Panasonic) a 9´03´´
7- Ángel Arroyo (Reynolds) a 9´40´´
8- Phil Anderson (Panasonic-Raleigh) a 11´09´´
9- Lucho Herrera (Varta) a 11´12´´
10- Pedro Delgado (Reynolds) a 13´13´´