miércoles, 11 de septiembre de 2013

L´Angliru, el Olimpo del ciclismo

“Existe en Asturias, en plena Sierra del Aramo, en el Municipio de Riosa, cerca de 15 kilómetros de Oviedo, una montaña (…) que las retinas de los telespectadores jamás la olvidarían. Lo mismo que se dice que Los Lagos de Covadonga podrán ser la equivalencia española al Alpe d’Huez francés, la Gamonal podría equipararse e incluso, sin exagerar, superar al Mortirolo italiano.”

Descubriendo el Angliru

El Angliru (L'Angliru en bable), situado a apenas 15 kilómetros de Oviedo, era uno de tantos caminos de montaña en donde los ganaderos asturianos cuidaban sus ganados, hasta que en 1996, un director de información del conjunto ONCE, Miguel Prieto, conoció el puerto. Quedó tan impresionado por la dureza del mismo, que al año siguiente envió una carta a Unipublic (organizadora de la Vuelta) en la cual recomendaba que ese terrible puerto debía ser incluido en el recorrido de la Vuelta a España.

La carta incluía un perfil de los últimos kilómetros de la ascensión al puerto, ante lo que los directores de la Vuelta (y los de Unipublic) quedaron impresionados. La propuesta de Prieto llegó a buen puerto y optaron por hacer realidad tanto su deseo, como el de los propios organizadores, ya que hacía tiempo que venían buscando un puerto que tuviera el mismo impacto que Los Lagos de Covadonga tuvieron en su momento en la ronda española. Con esa montaña, la Vuelta a España iba a conseguir el puerto más duro de Europa, iba a ser su particular Mortirolo.

En octubre de 1998 La Nueva España adelantó que el Angliru formaría parte del recorrido de la Vuelta del año siguiente, algo que confirmaría Enrique Franco, director de la Vuelta, pocos días después. En el mes de mayo siguiente el propio Enrique Franco, junto con el alcalde de Riosa, Víctor Cordero (director de Unipublic), la consejera de cultura del Principado y el director regional de deportes, firmarían el contrato para la llegada de la ronda española al Alto de L´Angliru. En ese momento comenzarían las obras de adecuación de la carretera de acceso y de la explanada donde se ubicaría la línea de meta (la carretera había sido asfaltada en 1997).

El Angliru, de esta forma, iba a estar listo para que el 12 de septiembre de 1999 el pelotón de la Vuelta a España afrontase sus rampas imposibles. Desde aquella fecha, se ha convertido en el calvario de profesionales y de miles de cicloturistas.

El Olimpo del Ciclismo

El puerto se encuentra situado en el corazón de la sierra del Aramo, en el concejo de Riosa. Tiene 1.570 metros de altitud, una longitud de 12.6 kilómetros de longitud y un desnivel de más de 1.200 metros, lo que hacen que su desnivel medio sea de más del 10%, en la vertiente de La Riosa. La pendiente máxima de esa carretera es del 23,5 %, en la famosa Cueña les Cabres, a la altura del kilómetro 10,8 de ascensión. El Olimpo del Ciclismo reza un cartel situado en la base del puerto, y es que llegar a su cima es como tocar el techo.

El inicio es relativamente sencillo, teniendo en sus cinco kilómetros iniciales con una pendiente máxima de "apenas" el 9%. Lo duro comienza una vez que se llega a la zona recreativa de Viapará, la última zona humana de este puerto, falso llano incluido. Nada más dejar atrás Viapará, tal y como nos recuerda una pintada en el suelo, comienza el infierno.

Después del descansillo, tras una curva a izquierdas, los corredores se chocan de bruces con la Cuesta les Cabanes, una pared de 150 metros, con una pendiente del 22%, a la altura del kilómetro 7. Durante el siguiente kilómetro, una larga recta, la pendiente suaviza, hasta que se llega a una curva a derechas, la de Llagos, en el kilómetro 8,5 de subida, con una pendiente del 15,5 %. Otra recta de prácticamente un kilómetro con pendientes superiores al 10 % de media. Después de esa segunda recta interminable, los corredores afrontan la horquilla de Picones-Cobayos, una horquilla a la que se llega al límite de tus fuerzas, y te deja sin aliento.

La primera de esas dos curvas es la de Los Picones, en el kilómetro 9,5. La segunda pared de la subida. Y aún falta lo más duro del puerto. A la altura del kilómetro 10,2 de subida los ciclistas afrontan la segunda curva de esa horquilla, la de  Cobayos, la segunda rampa en porcentaje del puerto, con un 21,5 % de desnivel medio.

Una vez que los corredores dejan atrás ese entrelazado de curvas, llegan a la recta más famosa del ciclismo mundial, la recta en la que se encuentra La Cueña les Cabres, la pared del ciclismo profesinal, con su 23,5 % de porcentaje máximo (kilómetro 10,8). Ahí los corredores, que ya marchan al límite de sus fuerzas, ven como se les cae el mundo al suelo. Solo pueden agarrar fuerte el manillar, meter todo el desarrollo que les dejen sus bicicletas y tirar de riñones, ya que es imposible ponerse en pie sobre la bicicleta en esos momentos, para poder completar el paso por el infierno.

Una vez que se pasa la Cueña, ya se deja atrás la mayor rampa del puerto, a cambio de haberse quedado sin aliento y totalmente vacío de fuerzas. En esos momentos los corredores tienen la sensación de que no avanzan, y aún les quedan las dos últimas grandes rampas del puerto, El Aviru (kilómetro 11,5) al 21,5 % y Les Piedrusines, al 20 %, como forma de colofón del puerto, a punto de coronarlo. Los últimos metros, medio kilómetro aproximadamente, son en ligera bajada para llegar a una pequeña área de descanso donde se ubica la meta.

¿El puerto más duro de Europa?

Desde que en el mes de octubre de 1998 se dio a conocer que el puerto se subiría en la edición del año siguiente, L´Angliru ha sido objeto de numerosos mitos, siendo el más habitual el mito de que por la dureza de sus rampas no se pueden hacer diferencias entre los favoritos. Pero nada más lejos de la realidad, porque aunque la velocidad de ascensión es baja, las diferencias se pueden hacer enormes, cuando no convertirse en definitivas de cara al resultado final de la prueba, como sucedió en la última ascensión, la de 2011.

Desde que el puerto fue ascendido por primera vez, en 1999, y haciendo una comparación con las ascensiones a los puertos más importantes españoles y del Tour y el Giro desde aquel año, se puede observar como ese mito sobre que no se crean diferencias en el Angliru sería totalmente falso. Esos puertos con los que hacer la comparación serían los Lagos de Covadonga, la Pandera o la Covatilla, en España, y en el extranjero Luz Ardiden, Tourmalet (por la vertiente de la Mongie) o el monte Zoncolan (el Mortirolo no se consideraría porque no es final de etapa).

Analizando los datos de esos puertos (en Wikipedia analizan la diferencia entre el primero, segundo y tercero de la etapa, indistintamente si el ganador llegó en fuga o del grupo de favoritos), tan solo los Lagos y el Mont Ventoux podrían aguantar la comparación con el Angliru. La diferencia media entre los tres primeros clasificados de la etapa, comparando con los otros puertos, convierten al Angliru no solo en el puerto que más diferencias ha creado entre los corredores en la Vuelta, sino que también lo es en los puertos de las otras grandes en la última década.

Los duelos en el Angliru

1999. El Chava entra en la leyenda
Con una expectación sin precedentes, el 12 de septiembre de 1999 se afrontaba por primera vez la ascensión a la que ya en ese momento era  mítica cima asturiana. La etapa constaría de 175 kilómetros, y partiría de León, atravesando los puertos de Ventana, La Cobertoria, y el Cordal, antes de la llegada al coloso asturiano.

Aquel día el pelotón iba a llegar hecho pedazos a la subida más importante del día, con el líder retrasado con respecto al grupo de favoritos debido a una caída en el puerto del Cordal. En esa última subida Tonkov, a unos 10 kilómetros de meta lanzó un poderoso ataque con el que abrió un hueco importante con el resto de corredores. El corredor ruso parecía lanzado a por la victoria (marchaba con un minuto de ventaja) cuando en el punto más duro de la subida, La Cueña Les Cabres, el Chava Jiménez lanzó un poderoso ataque al que ni Roberto Heras, su compañero hasta ese momento, pudo seguir.

Metro a metro, segundo a segundo, fue recortando el de El Barraco la desventaja que le llevaba el corredor ruso, hasta que justo cuando coronaban el puerto, alcanzó la rueda del corredor del Mapei. En los últimos dos kilómetros de la subida le recortó cuarenta segundos. En un final de etapa sorprendente, el Chava adelantó a Tonkov justo cuando afrontaban el ligero descenso que conducía a la meta, siendo el primer corredor en conseguir la victoria en el Angliru. El Chava había entrado en la leyenda de la Vuelta.

2000. Heras sentencia la Vuelta
Al año siguiente el Angliru volvería a ser la estrella del recorrido de la ronda española. En aquella edición se subiría un 15 de septiembre, y en la etapa habría dos carreras diferentes. La primera carrera sería por el triunfo de etapa, que se lo jugaría una fuga, mientras que la segunda carrera sería por la general de la etapa, en un duelo entre Roberto Heras y Ángel Casero.

De la primera pelea, la de la lucha por el triunfo de etapa, el vencedor sería el ganador del último Giro de Italia, el italiano Gilberto Simoni. El corredor italiano llegaría a pie de puerto siendo partícipe en una fuga en la que se encontrarían Díaz Justo, Brozyna o Hruska. Estos dos últimos corredores serían, precisamente los últimos a los que dejaría atrás el italiano, antes de llegar al descansillo de Viapará. Desde ese momento, a 10 kilómetros de meta, Simoni realizaría en solitario el resto de la subida, aventajando en la línea de meta en más de dos minutos al segundo clasificado, el checo Hruska, y en casi tres al tercero, el español Heras.

La otra pelea de la etapa sería la de la general, que tendría lugar entre el corredor valenciano Ángel Casero y el salmantino Roberto Heras. Realmente esta pelea quedaría en nada, pues Casero cedería rápidamente la rueda del grupo de Heras. En Les Cabanes, respondiendo a un ataque de Tonkov, el del Kelme lanzó un contrataque con el que dejó cortado al corredor ruso y se quedó solo tratando de aumentar su renta con Casero. En la meta, el corredor se dejaría 3 minutos y 41 segundos con Heras, distancia que sería fundamental en el devenir de la Vuelta, ya que en Madrid la distancia entre ambos corredores fue menor de la que se dio en el Angliru.

2002. Guerra en el Kelme
Tras una tregua de un año, la Vuelta decidió recuperar el Angliru para la décimoquinta etapa de la prueba, la que iba a llevar a los corredores desde Gijón al coloso asturiano. Aquel iba a ser el día más difícil de todos cuantos se ha subido el puerto hasta la fecha, tanto por las condiciones meteorológicas como por la situación que se vivió en el equipo Kelme. Al comienzo de la etapa parecía que se viviría una batalla entre los US Postal, con Heras a la cabeza, y los Kelme, con Óscar Sevilla portando el jersey dorado de líder de la carrera, pero al final de la misma habría estallado una guerra abierta en el conjunto Kelme, una guerra entre Aitor González y Óscar Sevilla.

El triunfo de la etapa correspondió aquel día a Roberto Heras, quien se había quedado solo en cabeza de carrera a la altura de Les Cabanes. El segundo en meta fue Joseba Beloki, mientras que el tercero iba a ser el gran protagonista del día, Aitor González, quien sería el protagonista por abrir una guerra con su compañero Sevilla, el líder de la carrera (del que estaba separado por un segundo).

Aitor no solo no esperó al de Osa de Montiel durante la subida al puerto, sino que además fue el primer corredor en atacar, justo cuando su compañero estaba atravesando sus peores momentos en la subida del puerto. El director del equipo, Vicente Belda, le pidió a Aitor insistentemente, a través de la radio, que se parase y esperase a su compañero, pero González decidió hacer la guerra por su cuenta y no respetar las órdenes de equipo. La tensión desde aquel día hasta el final de la Vuelta fue tremendo en el conjunto alicantino, a pesar de que González fue el vencedor final de la prueba.
 
2008. Contador certifica su tercera grande
Seis años tuvieron que esperar los aficionados y los corredores a que la organización se decidiese a incluir de nuevo al Angliru en la prueba. En esta ocasión la subida sería un 13 de septiembre, en un soleado día. En aquella etapa a pie de ese último puerto llegaría un grupo de escapados que rápidamente sería neutralizado, debido especialmente al duro trabajo que realizó durante toda la etapa el conjunto Astana.

La ventaja de ese grupo cabecero fue rápidamente reducida, dejando en cabeza de carrera al grupo de favoritos, un grupo en el que estarían corredores como Contador, Leipheimer, Purito Rodriguez, Valverde, Dani Moreno o Mosquera. Ese grupo quedaría reducido a los cuatro primeros nombres cuando en Les Cabanes Valverde lanzó un potente ataque. En la Cueña Les Cabres sería el corredor de Pinto quien lanzaría un ataque que le dejaría en cabeza de carrera.

Desde ese momento, la ventaja de Contador lo único que hizo fue aumentar hasta que atravesó la línea de meta, siendo el cuarto vencedor en la cima del Angliru. Valverde sería segundo aquel día a 42 segundos del ganador, demostrando que también podía con la alta montaña. Purito sería el tercero, a 58 segundos, mientras que Leiphemier sería el cuarto del día, cediendo otros siete segundos más que Purito. La distancia entre Contador y Leipheimer aquel día fue determinante en el triunfo del pinteño sobre el norteamericano en la clasificación final.

2011. Cobo vence y cambio de papeles en Sky
El 30 de abril del año 2011 un Juanjo Cobo cabizbajo se bajó de la bicicleta en la Vuelta a Asturias. Días después llamó a Matxin, su director, y le dijo que colgaba la bicicleta y sería electricista. Matxin, que era quien mejor conocía a su corredor, le dijo que se tomase un tiempo y recapacitase. Apenas cuatro meses después de haber anunciado a su director que lo dejaba, el 4 de septiembre, el día en que se subía el Angliru en la Vuelta, Cobo era otra persona. Su mente, en la que todo era o claro u oscuro, en aquella ocasión iba a verlo todo claro. 
 
La táctica del equipo Geox había determinado aquel día que la zona ideal para que Cobo lanzase su ataque era poco antes de La Cueña Les Cabres, es decir, a escasos cuatro kilómetros para la meta. Pero Cobo, que aquel día tenía piernas, decidió que no podía esperar tanto, que la cima del Angliru y la victoria en Madrid le estaban esperando y atacó cuando faltaban más de seis kilómetros a meta. Por detrás, el líder Wiggins no era capaz de seguir su ritmo y desde su equipo, el Sky, decidían sacrificar a Froome para ayudar a su jefe de filas. Dos kilómetros más tarde, el director del equipo británico se daría cuenta de su error y le diría a Froome que se fuera a por el corredor cántabro. Ya no había nada que hacer, Cobo iba súper y nadie le vería hasta después de atravesar la línea de meta. Era el nuevo líder de la prueba. Froome, por su parte, no podría hacer mucho, y llegaría a meta (4º) con 48 segundos de retraso, acompañado por Poels (2º) y Menchov (3º).

Chris Froome se quedaría aquel día a 20 segundos en la general de Cobo, una distancia que jamás lograría recuperar en aquella Vuelta, de la que el corredor cántabro resultaría el ganador, con el keniata nacionalizado británico en segundo lugar. Wiggins, sin quererlo, aquel día le había costado a Froome la primera de las dos grandes que no pudo ganar por poco tiempo.


Nota: Carta completa enviada por Miguel Prieto, el "descubridor" del Angliru, a los organizadores de la Vuelta a España:
http://www.angliru-riosa.com/vuelta_ciclista/carta.htm


Saludos a todos!!

martes, 6 de agosto de 2013

Tour 1947. La gran evasión

Albert Bourlon nació en Sancergues, en el departamento de Cher, un frío mes de noviembre de 1916. Su familia era modesta y tuvo que ser criado por su abuela. Desde muy joven, Albert hubo de ponerse a trabajar, para poder llevar el pan a casa. Su primer oficio fue el de pastor y también trabajó en las granjas de la zona. Pero esos oficios no eran suficientes, por lo que decidió marchar a París a comienzos de los años 30. Allí en París tuvo fortuna y consiguió un trabajo en la fábrica de Renault, en Boulogne. En ese puesto de trabajo permaneció hasta que la bicicleta se cruzó en su camino.

Desde que consiguió su primera bicicleta, a la edad de 17 años, apuntó grandes maneras. Esto le llevó a convertirse en ciclista profesional, muy joven, a finales del año 1936. Sus primeros años como profesional fueron bastante aceptables, incluida una 35ª posición final en el primer Tour en que venció Bartali, en 1938. Bourlon era una de las grandes promesas francesas, pero como le sucedió a otra tanta gente, la guerra se cruzó en su camino.

Antes de finalizar el año 1939, tal como sucediera con muchos jóvenes, Albert Bourlon fue movilizado al ejército nacional. Con la debacle francesa ante el ejército nazi, Bourlon sería capturado el 23 de mayo de 1940, y enviado a Stalag, en Polonia.

De Stalag se intentó fugar en varias ocasión. En la primera fracasó, lo que le supuso ser internado en un cuartel disciplinario. En 1943 fue enviado a trabajar en la estación de tren, lo que otorgaba una oportunidad magnífica para colarse en alguno de los trenes de repatriados y fugarse. Hubiera logrado su propósito de no ser por la denuncia de un oficial francés.

Había fallado dos veces en su intento de fuga, pero se conjuro para que no hubiese un tercer fallo. La tercera tentativa fue con una identidad falsa, consiguiendo, esta vez sí, alcanzar su propósito. De Polonia marchó a través de varios países: Ucrania, Eslovaquia y Hungría, hasta que finalmente llegó, a comienzos de noviembre de 1943, a la capital de Rumanía, Bucarest, en donde se vio obligado a cruzar a nado el mayor de los afluentes del Danubio, el Tisza, congelado en esos momentos del año.

Bourlon permaneció en Rumanía hasta 1944, en donde, incluso, llegó a correr bajo los colores del Viforul Dacia y ganar la carrera más popular del país, la Bucarest-Ploiesti-Bucarest. Hasta febrero de 1945 no volvería a su país, repatriado por los estadounidenses. Una vez en su país, sería contratado por el conjunto Mercier-A. Leducq.

Vuelve el Tour de Francia

En 1947 hacía sólo dos años que había concluido el mayor conflicto bélico de la historia. En Europa, tras esos dos años, la gente seguía teniendo hambre, las carreteras estaban llenas de baches, multitud de edificios aún no habían sido reconstruidos y las personas carecían de casi todo lo que habían tenido antes de la guerra.

Para tratar de combatir la tristeza y la pobreza que asolaba al país, se hizo renacer la carrera más grande del calendario, el Tour de Francia, después de un paréntesis obligado de ocho años. El Tour, está vez, no podrá ser organizado por el diario L´Auto, ya que este fue acusado de colaboracionismo con los ocupantes alemanes durante la guerra y desapareció. Tampoco estará Henri Desgrange, el director de la carrera, debido a su fallecimiento en 1940. En lugar de L´Auto habrá un nuevo diario, llamado L´Equipe, y en el de Desgrange se encontrará Jacques Goddet.

El 25 de junio sería el día que iba a renacer la carrera. Aquel día del renacimiento de la Grande Bouclé, tomarían la salida 100 corredores, de los cuales, apenas 13 habían participado con anterioridad en la ronda francesa. La carrera concluiría, con un final bastante sorprendente, el 20 de julio. Completarían el recorrido 53 de los 100 participantes iniciales.

Carcasona-Luchon

El viernes 11 de julio, iba a tener lugar la disputa de la decimocuarta etapa de la carrera, que uniría Carcasona y Luchon, a través de 253 kilómetros. Dicha etapa comenzó bajo un sol abrasador, lo cual sin duda afectó a los corredores, que iniciaron la etapa con mucha calma. Todos los corredores menos uno, Albert Bourlon, que se escapó casi desde que dieron la señal de salida en Carcasona. En la general se encontraba a casi dos horas del líder, René Vietto, por lo que su fuga no incomodó a nadie. Bourlon no buscaba un vuelco en la general, simplemente buscaba hacerse con los premios en metálico que había en los puntos intermedios, situados en la primera parte de la etapa.

En Limoux, a la altura del kilómetro 23 de la etapa, la ventaja con la que contaba ya era de aproximadamente siete minutos. Eso demostraba la tranquilidad con la que se estaban tomando las cosas por detrás, en el pelotón, y la seriedad que estaba mostrando el corredor francés. Los compañeros de su equipo habían ayudado a consolidar esa fuga, poniendo un ritmo bastante suave en el pelotón.

En la cima del Col de Port la ventaja aumentaría considerablemente, hasta llegar a los 16 minutos. En esa ascensión tuvo lugar el único punto que pudo haber tirado por tierra la gran escapada de Bourlon, ya que se produjeron movimientos en el pelotón, pero estos movimientos fueron perfectamente controlados durante el descenso del puerto, y ahí se acabaron las tentativas por neutralizar al valiente corredor galo.

La ventaja a cada kilómetro que transcurría iba siendo mayor, alcanzando la media hora en algunos momentos. A medio camino de la etapa, en Tarascon, la renta iba a ser de 28 minutos, pero a partir de ahí, el antiguo prisionero de guerra se iría desinflando muy poco a poco.

A la meta de Luchon, Bourlon llegaría con 16 minutos y 20 segundos de ventaja con respecto al segundo corredor clasificado del día, el belga Callens. El tercero sería el italiano Cottur, que se retrasaría en meta otros once segundos. El grueso del pelotón, por su parte, llegaría encabezado a meta por Jean Robic, perdiendo un tiempo de 22 minutos y medio con el ganador del día. Un valiente ganador que al final se había hecho con unos cien mil francos en premios, lo que significaba que el premio en metálico que se llevaría de aquel día, iba a doblar su salario mensual.

Albert Boulon acaba de culminar una hazaña histórica, un récord que aún a día de hoy sigue en pie, y que los corredores futuros tendrán muy difícil superar. Había completado 253 kilómetros de fuga en solitario. Esta ha sido, desde aquel momento, la mayor fuga en solitario culminada con victoria desde la Segunda Guerra Mundial, un hito que parece que no será superado. Llegó con tiempo de sobra para recriminar a los jueces que dos días antes de aquella etapa se olvidaran de él en la clasificación, y por lo tanto hubiese sido excluido de la carrera. Tuvo que hacer una reclamación para ser readmitido en la carrera. Evidentemente, visto su heróico ataque de Luchon, fue readmitido. Ese hecho de haberse olvidado los jueces de él hacía apenas un par de etapas, le llevó a, una vez culminada su fuga, dirigirse a los comisarios, preguntándoles si en esta ocasión le habían visto bien.

El 11 de julio de 1947 había llegado la gloria para un corredor de 30 años que antes de la guerra era una gran promesa y que para aquel Tour de 1947 no había tenido hueco en el primer equipo francés, encontrando acomodo en uno de los equipos filiales. Después de aquel histórico día se había convertido en una leyenda.

El ciclista en vida de mayor edad del Tour
Con la muerte de Pierre Cogan, el 5 de enero del presente año, añadió, además, otro récord a su lista de méritos. Ese nuevo récord será efímero, pues de todos los corredores que han participado en el Tour, él es el más anciano de todos los que viven en la actualidad. Un logro que el tiempo le quitará. Mientras, el otro récord, el de la fuga culminada más larga tras la guerra, quizás le pertenezca para siempre.
 


Clasificación 14ª etapa. Carcassone-Luchon
1- Albert Bourlon (Francia Central Sur-Oeste) 8 horas 10 minutos 11 segundos
2- Norbert Callens (Bélgica) a 16´ 20´´
3- Giordano Cottur (Italia) a 16´ 31´´
4- Giuseppe Tacca (Italia) a 18´ 52´´
5- Jean-Marie Goasmat (Francia Oeste) a 18´ 54´´
6- Jean Robic (Francia Oeste) a 22´ 32´´
7- Lucien Teisseire (Francia) m.t.
8- Paul Giguet (Francia Sur-Este) m.t.
9- Gottfried Weilenmann (Suiza-Luxemburgo) m.t.
10- Marius Bonnet (Francia Sur-Este) m.t.

Clasificación general
1- René Vietto (Francia) 101 horas 2 minutos 43 segundos
2- Fermo Camellini (Holanda) a 2´ 11´´
3- Pierre Brambilla (Italia) a 3´ 4´´
4- Aldo Ronconi (Italia) a  3´ 25´´
5- Édouard Fachleitner (Francia) a 6´ 16´´
6- Jean Robic (Francia Oeste) a 23´ 21´´
7- Raymond Impanis (Bélgica) a 35´ 39´´
8- Giordano Cottur (Italia) a 1 h. 1´ 17´´
9- Jean-Marie Goasmat (Francia Oeste) 1 h. 1´ 22´´
10- Jean-Apo Lazaridès (Francia Sur-Este) a 1 h. 6´ 15´´


Saludos a todos!!

martes, 30 de julio de 2013

Tour 1971. Merckx claudica ante Ocaña

En la salida de la edición del Tour de Francia de 1971, el gran favorito iba a ser el campeón de las dos últimas ediciones, el belga Eddy Merckx, quien corría bajo los colores del potente equipo Molteni. A priori, el gran rival del belga en aquel Tour sería el español Luis Ocaña, quien capitaneaba el potente equipo Bic, en el que se encontraría gente de la calidad de Labourdette, Mortensen, o Johnny Schleck (el padre de Andy y Frank Schleck). En teoría ambos corredores, español y belga, serían los grandes favoritos a pelear por el triunfo en la gran ronda francesa, siempre con el belga un peldaño por encima. Otros corredores, como Zoetemelk o Agostinho, también presentaban en la línea de salida su candidatura al triunfo final.
 

Grenoble - Orcières-Merlette

El jueves 8 de julio se iba a disputar la undécima etapa del Tour de Francia. Una etapa corta, de 134 kilómetros, que discurriría entre Grenoble y Orcières-Merlette, atravesando los puertos de Laffrey y Noyer antes de alcanzar la meta, situada en la cima de Orcières-Merlette. Los días anteriores a esa etapa, Ocaña había ido poniendo a Merckx en serias dificultades en puertos como el Puy de Dôme o Porte, y había visto que el belga también era humano y había flaqueado.
 
La etapa iba a comenzar muy rápida, ya que el primer puerto del día, el de Laffrey, se encontraría situado en el kilómetro 13 de la etapa. Desde la salida, el equipo Kas tiraría a bloque, escapándose Fuente casi de salida. Ese fuerte ritmo de salida desarmaría por completo al equipo del belga Merckx, quien se vería sin el apoyo de sus compañeros casi desde la primera pedalada del día. Pero no iban a terminar ahí sus problemas.
 
Nada más comenzar ese primer puerto del día, en la primera rampa, Agostinho lanzará un potente ataque, siguiendo las instrucciones de su director Geminiani, que algo habría visto extraño en el pelotón para mandar a su pupilo atacar de forma tan tempranera. El primer corredor que salió a por el corredor portugués fue el español Ocaña, seguido por Van Impe y por el líder Zoetemelk. Rápidamente estos tres corredores formaron un terceto perseguidor que se entendió perfectamente y mantuvo controlado al bravo corredor portugués. Nadie más pudo alcanzar ese grupo. Gösta Pettersson lo intentó, pero no pudo contactar con el grupo cabecero, mientras que Merckx ni intentó moverse para neutralizar ese peligrosísimo movimiento. Fuente, por su parte, a pesar del ataque inicial, había hecho aguas y no se le volvería a ver ese día.
 
Eso era lo que Geminiani había visto, Merckx había flaqueado y quería eliminarle de la carrera. Era otro ciclismo. Que el belga no intentase contactar con los hombres de cabeza sin duda llenó de moral a los corredores que marchaban por delante de él, especialmente a Ocaña, quien ese día iba con una fuerza descomunal y casi no tuvo necesidad de que le diesen relevos en la persecución a Agostinho.
 
El primer corredor que coronó el puerto fue Agostinho. El hueco con el trio perseguidor era mínimo, y estos coronaron con apenas quince segundos de retraso. Petterssen sería el siguiente en coronar, cediendo un minuto más que el trío perseguidor. Merckx, por su parte, viajaría en un grupo con Guimard, Thévenet o Mortesen. El retraso de ese grupo en la cima sería de un minuto y medio con respecto al corredor portugués.
 
En el descenso y en el llano posterior al primer puerto de la jornada se formaron dos grupos diferentes, que formarían los dos frentes de batalla de la jornada. El primer grupo estaría formado por Ocaña, Zoetemelk, Van Impe y Agostinho, que había decidido levantar el pie y esperarlos. Por detrás, el otro frente de batalla sería el grupo formado por Merckx, que encabezaría la persecución al grupo que les precedía en la jornada.
 
El grupo cabecero marchó desde el momento de la neutralización al corredor cabeza de carrera con gran armonía, colaborando todos en aumentar la ventaja con respecto al grupo perseguidor. Tal era la armonía de los corredores que en el sprint de Pierre-Châtel la ventaja con el grupo de Merckx había aumentado hasta casi los dos minutos y medio. El sprint, por cierto, fue vencido por Ocaña, por delante de Zoetemelk.
 

Victoria en solitario de Ocaña

Pero la armonía entre los corredores no podía ser eterna, y marchar todos juntos hasta la meta, como se demostró en el segundo puerto del día, en el Col de Noyer. En los primeros kilómetros de dicho Col, Ocaña acelera el ritmo, buscando una hazaña imposible. Los que hasta ese momento habían sido sus compañeros de viaje, no son capaces de seguir el ritmo del corredor conquense. Quedaban más de 70 kilómetros para llegar a meta.
 
Palmo a palmo, metro a metro, Ocaña va abriendo más y más distancia con sus antiguos compañeros de aventuras. A mitad de puerto su ventaja con respecto a ese trío se sitúa sobre el minuto. Su locura poco a poco va tomando forma. El bueno de Luis va creciéndose con los kilómetros, mientras que los perseguidores se van desinflando muy alarmantemente, cediendo una distancia que ya será tan irrecuperable como para pensar que no puede haber otro ganador de etapa que no sea el corredor del equipo Bic.
 
En la cima de Noyer las diferencias ya serán alarmantes para los perseguidores. Ocaña será, evidentemente, el primer hombre en pasar por la cima del puerto. El trío formado por Van Impe, Zoetemelk y Agostinho, acumulará en la cima un retraso de prácticamente cuatro minutos. Mientras, el grupo que comanda Merckx en todo momento, coronará con un tiempo perdido de casi cinco minutos y medio con respecto a cabeza de carrera.
 
Desde ese momento, y hasta el final de la etapa, las diferencias a favor de Ocaña no hicieron sino aumentar. El último puerto, el de Merlette, supuso un paseo para el corredor español, que aumentó significativamente sus rentas al atravesar la línea de meta. Ocaña completó su hazaña en poco más de cuatro horas. El segundo corredor en atravesar la línea de meta sería el holandés Van Impe, que llegaría con una increíble desventaja de 5 minutos y 52 segundos. Merckx, que a pesar de haber estado tirando en todo momento de su grupo, pudo ser el tercer corredor en atravesar la línea de meta, a tres segundos del corredor holandés, y a nada menos que 8 minutos y 42 segundos del corredor español..
 
Luis Ocaña, aquel 8 de julio de 1971, completó una fuga heroica, bajo un sol incandescente. Además de haber realizado tan impresionante etapa, el español había hecho encajar a Merckx la primera gran derrota de su carrera. Sin embargo, a pesar de ese duro golpe, el corredor belga se negó a rendirse y, a pesar de lo que dijese en sus declaraciones, iba a pelear con todo con el fin de conseguir su tercera victoria en el Tour de Francia. El amarillo ya era suyo, y la ventaja tan tranquilizadora que París ya se podía atisbar al fondo del horizonte.
Merckx: "Ocaña nos ha matado hoy a todos, como `el Cordobés´ mata a sus toros".
 
Tal fue la batalla que presentaron aquel día los corredores que 68 de ellos llegaron fuera del límite de tiempo, por lo que la organización se vio obligada a ampliar el fuera de control, pasando este del 12 al 15% del tiempo del ganador del día, para evitar que la carrera quedase hecha un solar. Esta medida, sin embargo, no pudo ayudar a Godefrot Walter, quien era el segundo clasificado en la clasificación de puntos al comenzar la jornada, e iba a tener que abandonar la carrera.
 

Abandono en el Col de Menté

Ocaña se situó desde ese momento como el estandarte anti-Merckx, el hombre que le había hecho doblar la rodilla en señal de derrota. Pero si algo tenía el campeón belga es que jamás se rendía. Podía estar herido, o incluso encontrarse moribundo, que él iba a morir matando. Y eso es lo que hizo desde que había sido derrotado en Merlette en aquel Tour. Atacó en el largo descenso de Orcières-Merlette hacia Marsella, y, en una etapa brutal para los corredores, consiguió recortar dos minutos al líder. En la contrarreloj del día siguiente también consiguió superar al español.
 
Y como no, Merckx volvió a atacar en los Pirineos. Esta vez el ataque más importante del belga iba a tener lugar en el descenso del col de Menté, el cual, debido al granizo que estuvo cayendo durante toda la jornada, se había convertido en un arroyo de agua y barro. En ese ataque kamikaze de Merckx, Ocaña intenta seguir el ritmo del belga cuando, sin frenos, se cae en una curva a izquierdas. La caída no es grave y se levanta rápidamente, optando por cambiar la rueda con su compañero Maurice de Muer, por precaución. Pero cuando se iba a reincorporar a la carretera, Zoetemelk, que también iba sin frenos, golpeó al español, dejándolo tirado en el suelo. En el Col del Portillon, el siguiente puerto de la jornada, miles de españoles esperarían el paso triunfal del flamante líder español por el puerto. Pero Ocaña jamás llegaría al Portillon. Había tenido que ser evacuado al hospital por la gravedad del atropello sufrido.
 
En la meta aquel día, Merckx se negó a ponerse el maillot amarillo, un amarillo que ya no abandonaría hasta París. "No, no me pertenece. Este Tour lo he perdido, no tengo nada que hacer, me vuelvo a casa". Sin embargo, a pesar de sus palabras, al día siguiente salió en dirección a Superbagnères, eso sí, sin vestir la preciada prenda amarilla, como muestra de respeto hacia el líder caído. "Habría preferido quedar segundo después de una dura batalla que ganar en estas condiciones. Será una victoria manchada para siempre". Y es que, en ese Tour de 1971, Ocaña había derrotado a Merckx. Eddy había encontrado en Luis a la horma de su zapato.
 

Clasificación 11ª etapa. Grenoble - Orcières Merlette.
1- Luis Ocaña (Bic) 4 horas 2 minutos 49 segundos
2- Lucien van Impe (Sonolor-Lejeune) 5´ 52´´
3- Eddy Merckx (Molteni) a 8´ 42´´
4- Joop Zoetemelk (Mars-Flandria) m.t.
5- Gösta Pettersson (Ferretti) m.t.
6- Bernard Thévenet (Peugeot-BP) m.t.
7- Bernard Labourdette (Bic) m.t.
8- Cyrille Guimard (Fagor-Mercier) a 8´ 45´´
9- Thomas Pettersson (Ferretti) m.t.
10- Joaquim Agostinho (Hoover-De Gribaldy) m.t.

Clasificación general.
1- Luis Ocaña (Bic) 58 horas 33 minutos
2- Joop Zoetemelk (Mars-Flandria) a 8´ 43´´
3- Lucien van Impe (Sonolor-Lejeune) a 9´ 20´´
4- Gösta Pettersson (Ferretti) a 9´ 26´´
5- Eddy Merckx (Molteni) a 9´ 46´´
6- Bernard Thévenet (Peugeot-BP) a 10´ 8´´
7- Leif Mortensen (Bic) a 13´ 22´´
8- Thomas Pettersson (Ferretti) a 14´ 50´´
9- Joaquim Agostinho (Hoover-De Gribaldy) a 20´ 31´´
10- Cyrille Guimard (Fagor-Mercier) a 21´ 35´´


Saludos a todos!