viernes, 6 de diciembre de 2013

Chava, una década sin tí

Hoy, 6 de diciembre de 2013, se cumple una década desde que José María "el Chava" Jiménez nos abandonara. Lo hizo estando ingresado en una clínica de desintoxicación, muy lejos ya de los focos que en años anteriores le habían encumbrado ante los aficionados al ciclismo. Su muerte, al igual que sucedió con la de Marco Pantani meses después, le convirtió en mito de este deporte.
 
José María Jiménez, el "Chava", ciclista precoz nacido en el Barraco un 6 de febrero de 1971, hace hoy diez años que nos abandonó. Un ciclista querido por la afición, que pudo haber tenido un palmarés mucho más extenso de lo que lo tuvo, pero de haber sido así, no habría sido el Chava. Desde aquí, un pequeño homenaje, recordando la que ha sido su mejor clasificación en una gran vuelta por etapas, la Vuelta a España de 1998.
 
Vuelta España 1998
La salida de la Vuelta a España de 1998 venía marcada aún por los últimos coletazos del Caso Festina que había tenido lugar durante el último Tour. El ciclismo había perdido su credibilidad de cara al público en general, pero aún así, el espectáculo debía continuar.
 
A pesar de estar todavía reciente el Caso Festina, sus corredores no habían sido oficialmente sancionados, por lo que a la Vuelta pudieron acudir como el equipo más potente del pelotón, con toda su artillería preparada para tratar de lavar su imagen, Zülle, Virenque y Dufaux. En cuanto al pelotón nacional, la ONCE se iba a presentar con Jalabert como indiscutible líder, con Zarrabeitia y Mauri como fieles escuderos. En el Banesto, por su parte, iba a llevar como jefe de filas a un Olano a que el trazado más humanizado favorecía mucho, con un inconsistente Chava Jiménez en la recámara.
 
Esa Vuelta comenzó sin muchas novedades en las cinco primeras etapas, salvo porque Virenque se vio involucrado en varios cortes que le hicieron perder algo de tiempo. No parecía el francés muy por la labor de involucrarse en carrera.
 
En la sexta etapa de esa edición se iba a estrenar un puerto inédito hasta el momento, el Xorret del Catí, un puerto de apenas tres kilómetros de longitud pero con rampas de hasta el 22% de desnivel. Fue precisamente en esas rampas, y respondiendo a un ataque del recién recuperado del cáncer Armstrong, donde el Chava lanzó su primer demarraje de aquella edición y consiguió distanciarse de los Heras, Dufaux o Jalabert de manera suficiente para afrontar el ligero descenso final y ser el primer vencedor en las rampas del Xorret del Catí.
 
Chava había sido el primero de los favoritos en golpear en la Vuelta, aunque su rendimiento real aún era una incógnita, más aún analizando el decepcionante Tour de Francia que había hecho antes de abandonar, donde en ningún momento fue capaz de seguir a los hombres más fuertes de la carrera. Jiménez, además, iba a recibir el premio de vestirse con el jersey de líder de la carrera, aventajando a Heras en más de medio minuto y en casi uno a su compañero y supuesto jefe de filas, Abraham Olano.
 
Las siguientes jornadas iban a ser bastante tranquilas, tanto para el Chava como para su equipo, pudiendo mantener el maillot de líder sin mayores dificultades. Los problemas para el abulense iban a llegar en la novena etapa, con una contrarreloj de 39 kilómetros que, a priori, le iban a hacer perder la preciada prenda amarilla y cualquier opción de hacer una buena general, viendo su rendimiento de años anteriores.
 
Como efectivamente se presuponía, Chava cedió gran cantidad de tiempo en la crono y perdió el liderato de la carrera. El nuevo líder iba a ser su compañero Olano, con él a más de tres minutos en la general. Se recuperaban los roles que inicialmente había en el Banesto, con Olano de jefe y Jiménez de gregario de lujo del de Anoeta. Pero el Chava no había dicho aún, ni mucho menos, su última palabra en aquella Vuelta.
 
El Kelme siembra y el Chava recoge
La décima etapa de la ronda española finalizaba en la Estación Invernal de Pal. Aquel día la cosa empezó a ponerse seria para el líder en el penúltimo puerto de la etapa, el de Ordino. Ahí un ataque en conjunto de los Kelme, primero Heras y luego Escartín, desarboló a un líder que no pudo más que buscar refugio en la rueda del Triki Beltrán. Chava, por su parte, cumpliendo excelentemente con su labor de gregario, se había pegado a la rueda de los Kelme. Por la cima del puerto coronó Escartín en primer lugar, marchando Jiménez a su rueda sin darle un solo relevo. Con un retraso de unos 45 segundos coronó el grupo de un glorioso Beltrán, quien marcaba el ritmo al líder de la carrera.
 
El Chava se estaba encontrando muy bien de piernas durante toda la última ascensión del día, no obstante, había ido a rueda del corredor de Biescas durante muchos kilómetros. Por ello pidió permiso desde el pinganillo para atacar y hacerse con la victoria de etapa. Una vez se lo negaron, dos veces, tres... Los kilómetros pasaban y el grupo perseguidor de Olano no conseguía reducir las distancias. Jiménez comenzaba a desesperarse, mientras que veía las pancartas de siete, seis, cinco a meta. Al paso por cada una de ellas preguntaba y recibía la negativa de sus directores, hasta que al paso por la pancarta de tres el silencio fue la respuesta que obtuvo. Volvió a preguntar para asegurarse y de nuevo silencio. Ante ello, no dudó más y lanzó un primer demarraje que fue contestado por Escartín, pero que no pudo hacer nada para responder a un segundo ataque del corredor del Barraco. En la línea de meta Chava aventajó en 18 segundos a Escartín y en 1 minuto y 31 segundos al grupo de su jefe de filas.
 
"El Chava consiguió dos victorias de etapa aprovechándose del trabajo del Kelme y de su función de gregario de lujo"

Chava Jiménez se había vuelto a meter en carrera, situándose a apenas 1´36´´ del líder y compañero de equipo. Se acababa de encender un pequeño fuego en el Banesto, pero que si no se sabía controlar, podría acabar en un gran incendio. De momento las declaraciones de los protagonistas eran bastante pacíficas, con Olano ejerciendo de líder y Jiménez de gregario totalmente sometido a la imposición de su jefe de filas.
 
La siguiente etapa, la undécima con final en Cerler, iba a ser un calco de la de anterior con final en Pal, con los Kelme tratando de derrocar al líder en beneficio de Heras o Escartín y con el Chava recogiendo lo sembrado por el conjunto dirigido por Álvaro Pino. En todo momento fueron los Kelme los que llevaron la voz cantante en la etapa, pero el vencedor de la jornada volvió a ser el Chava, quien derrotó aquel día en el sprint a Heras, Escartín y Clavero, mientras que por su parte, Olano había vuelto a ceder con respecto a los favoritos, dejándose en meta unos exiguos 19 segundos, por la falta de dureza del puerto final.
 
Hasta aquí había durado la paz entre los dos compañeros de equipo. Desde ese momento, a través de la radio, se inició una guerra entre ambos corredores, contando cada uno con el respaldo de uno de los dos medios radiofónicos nacionales. Quizás el último gran pique en los medios nacionales con el ciclismo de por medio.
 
Las siguientes dos etapas fueron de relativa tranquilidad en el seno del pelotón, con la excepción de la 14ª etapa, que iba a ver como los corredores del Banesto iban a vivir un auténtico infierno en una etapa aparentemente sin peligro que acabó como una persecución del equipo a un numeroso grupo en el que se había colado Heras (8º en la general). Finalmente aquel día acabó sin jugándose al sprint, pero los chicos de Unzué se habían llevado un buen susto.
 
 
La mujer de Olano incendia las Ondas
La 16ª etapa, que finalizaba en las Lagunas de Neila dejó como resultado la cuarta victoria parcial del Chava Jiménez. Todo lo importante de la etapa sucedió durante los últimos tres kilómetros de la subida final a las Lagunas. Poco después de pasar por la pancarta de tres a meta, y viendo el Chava que la situación de carrera estaba más o menos controlada por Olano (respondiendo en persona a unos inútiles ataques de Jalabert), el Chava decidió derramar, buscando su cuarto triunfo de etapa.
 
"Una pequeña pájara de Olano y el ataque del Chava hicieron llegar la sangre al río"
No parecía que la sangre fuera a ir al río hasta que al paso por la pancarta del último kilómetro, Olano se vino abajo sin motivo aparente, y nuevamente Beltrán debió sacrificarse para su jefe de filas. La renta en meta entre el Chava y Olano fue de 46 segundos en favor del corredor del Barraco, insuficientes para poner en aprietos su liderazgo en la carrera.
 
Las declaraciones en meta no fueron nada altisonantes entre todos los protagonistas del día, hasta que que todo el mundo pudo escuchar las que realizaría Karmele, la mujer de Olano, en la radio. Desde ese momento el ambiente en el conjunto Banesto se volvió muy tenso (entre otras cosas, Olano acababa contrato y estaba negociando la renovación), produciéndose el famoso suceso en el ascensor de un hotel entre el Chava, Karmele y un periodista de un medio afín al corredor abulense. La sangre había llegado al río en el seno del conjunto Banesto.
 
La traca final en la Sierra madrileña
Se estaba llegando al final de la Vuelta y aunque la presión que desde el exterior se estaba ejerciendo sobre los corredores del Banesto, en la etapa de Segovia consiguieron firmar una pequeña tregua y trabajar todos con el mismo propósito, conservar el jersey de líder. Ese día de Segovia lo conservaron, pero aún quedaba Navacerrada.
 
El día de Navacerrada la etapa estuvo marcada por el mal tiempo, y por la lucha constante que tuvo que sufrir Olano aquel día. En el penúltimo puerto vio como se formaba una fuga en la que se encontraría gente como Zülle, Escartín o su compañero Chava como secante, mientras que él y su equipo perseguían por detrás. Después de muchos kilómetros persiguiendo, el Banesto consiguió neutralizar la fuga a pie de Navacerrada, último puerto de la jornada.
 
Una vez en el puerto, en las primeras rampas, atacó Heras, llevándose consigo a rueda a Escartín, Armstrong y al Chava. Olano se volvía a quedar descolgado, a merced de la ayuda del Triki. La ventaja de ese cuarteto fue aumentando kilómetro a kilómetro, de manera que el Chava se estaba convirtiendo en el líder provisional de la prueba, ya que habían neutralizado los 31 segundos de desventaja que tenía en la general.
 
"Su superioridad en montaña contrastaba con su escaso rendimiento contra el reloj, lo que le privó de hacer mejores generales"

En la línea de meta fue el ruso Zinchenko, que venía de una fuga anterior, quien se hizo con el triunfo de etapa, su tercero aquel año en la ronda española. Por detrás, Jiménez y Heras entraron a su rueda y Olano se dejó nada menos que 1 minuto y 7 segundos. Eso convertía a Jiménez en el nuevo líder de la prueba, con 6 segundos de ventaja con respecto a Escartín y 38 con Olano.
 
La desventaja de Olano con los hombres que le precedían en la general hacían pensar que la Vuelta era suya, como demostró al día siguiente en la crono de Fuenlabrada, pero la fractura con su equipo y con el Chava ya se había producido muchas jornadas antes, con la actuación de ambos en la carretera, y de sus allegados en las ondas radiofónicas. A Olano le acompañaron en el pódium Escartín y su compañero Jiménez, que pudo salvar su tercera plaza por apenas seis segundos con respecto a Armstrong.
 
Clasificación general.
1- Abraham Olano (Banesto)
2- Fernando Escartín (Kelme) a 1´23´´
3- José María Jiménez (Banesto) a 2´12´´
4- Lance Armstrong (US Postal) a 2´18´´
5- Laurent Jalabert (ONCE) a 2´37´´
6- Roberto Heras (Kelme) a 2´58´´
7- Álvaro González de Galdeano (Euskaltel) a 5´51´´
8- Alex Zülle (Festina) a 6´05´´
9- Marco Serpellini (Brescialat) a 8´ 58´´
10- Marcos Serrano (Kelme) a 10´17´´
 
 
Su mejor clasificación
La Vuelta a España de 1998 supuso la mejor clasificación general del Chava Jiménez, con un tercer puesto final, viviéndolo además con gran intensidad, debido a la polémica que se desató en el seno del equipo Banesto en aquella edición, por las disputas vividas en los medios entre los que apoyaban al Chava y los que apoyaban a Olano. Aunque esa Vuelta del 98 fue su mejor clasificación, no fue su mejor participación en una gran ronda, ya que en la Vuelta de 2001, en donde consiguió tres victorias de etapa, pudo haber sido suya de no ser por esa mala cabeza que tenía, ya que en la carretera demostró ser el mejor corredor del pelotón en esa edición. La
 
Su mala cabeza, unida a sus vicios y malos hábitos de vida, hizo que apenas cinco años después de subir al pódium de Madrid, y dos años después de ser el mejor corredor en la ronda española, José María Jiménez nos abandonase para siempre mientras se encontraba en una clínica de desintoxicación, tratando de curarse de sus adicciones, no ya para volver a ser corredor profesional, pues todavía tenía edad de serlo, sino para tratar de volver a ser persona.
 
 
Saludos a todos!!

miércoles, 11 de septiembre de 2013

L´Angliru, el Olimpo del ciclismo

“Existe en Asturias, en plena Sierra del Aramo, en el Municipio de Riosa, cerca de 15 kilómetros de Oviedo, una montaña (…) que las retinas de los telespectadores jamás la olvidarían. Lo mismo que se dice que Los Lagos de Covadonga podrán ser la equivalencia española al Alpe d’Huez francés, la Gamonal podría equipararse e incluso, sin exagerar, superar al Mortirolo italiano.”

Descubriendo el Angliru

El Angliru (L'Angliru en bable), situado a apenas 15 kilómetros de Oviedo, era uno de tantos caminos de montaña en donde los ganaderos asturianos cuidaban sus ganados, hasta que en 1996, un director de información del conjunto ONCE, Miguel Prieto, conoció el puerto. Quedó tan impresionado por la dureza del mismo, que al año siguiente envió una carta a Unipublic (organizadora de la Vuelta) en la cual recomendaba que ese terrible puerto debía ser incluido en el recorrido de la Vuelta a España.

La carta incluía un perfil de los últimos kilómetros de la ascensión al puerto, ante lo que los directores de la Vuelta (y los de Unipublic) quedaron impresionados. La propuesta de Prieto llegó a buen puerto y optaron por hacer realidad tanto su deseo, como el de los propios organizadores, ya que hacía tiempo que venían buscando un puerto que tuviera el mismo impacto que Los Lagos de Covadonga tuvieron en su momento en la ronda española. Con esa montaña, la Vuelta a España iba a conseguir el puerto más duro de Europa, iba a ser su particular Mortirolo.

En octubre de 1998 La Nueva España adelantó que el Angliru formaría parte del recorrido de la Vuelta del año siguiente, algo que confirmaría Enrique Franco, director de la Vuelta, pocos días después. En el mes de mayo siguiente el propio Enrique Franco, junto con el alcalde de Riosa, Víctor Cordero (director de Unipublic), la consejera de cultura del Principado y el director regional de deportes, firmarían el contrato para la llegada de la ronda española al Alto de L´Angliru. En ese momento comenzarían las obras de adecuación de la carretera de acceso y de la explanada donde se ubicaría la línea de meta (la carretera había sido asfaltada en 1997).

El Angliru, de esta forma, iba a estar listo para que el 12 de septiembre de 1999 el pelotón de la Vuelta a España afrontase sus rampas imposibles. Desde aquella fecha, se ha convertido en el calvario de profesionales y de miles de cicloturistas.

El Olimpo del Ciclismo

El puerto se encuentra situado en el corazón de la sierra del Aramo, en el concejo de Riosa. Tiene 1.570 metros de altitud, una longitud de 12.6 kilómetros de longitud y un desnivel de más de 1.200 metros, lo que hacen que su desnivel medio sea de más del 10%, en la vertiente de La Riosa. La pendiente máxima de esa carretera es del 23,5 %, en la famosa Cueña les Cabres, a la altura del kilómetro 10,8 de ascensión. El Olimpo del Ciclismo reza un cartel situado en la base del puerto, y es que llegar a su cima es como tocar el techo.

El inicio es relativamente sencillo, teniendo en sus cinco kilómetros iniciales con una pendiente máxima de "apenas" el 9%. Lo duro comienza una vez que se llega a la zona recreativa de Viapará, la última zona humana de este puerto, falso llano incluido. Nada más dejar atrás Viapará, tal y como nos recuerda una pintada en el suelo, comienza el infierno.

Después del descansillo, tras una curva a izquierdas, los corredores se chocan de bruces con la Cuesta les Cabanes, una pared de 150 metros, con una pendiente del 22%, a la altura del kilómetro 7. Durante el siguiente kilómetro, una larga recta, la pendiente suaviza, hasta que se llega a una curva a derechas, la de Llagos, en el kilómetro 8,5 de subida, con una pendiente del 15,5 %. Otra recta de prácticamente un kilómetro con pendientes superiores al 10 % de media. Después de esa segunda recta interminable, los corredores afrontan la horquilla de Picones-Cobayos, una horquilla a la que se llega al límite de tus fuerzas, y te deja sin aliento.

La primera de esas dos curvas es la de Los Picones, en el kilómetro 9,5. La segunda pared de la subida. Y aún falta lo más duro del puerto. A la altura del kilómetro 10,2 de subida los ciclistas afrontan la segunda curva de esa horquilla, la de  Cobayos, la segunda rampa en porcentaje del puerto, con un 21,5 % de desnivel medio.

Una vez que los corredores dejan atrás ese entrelazado de curvas, llegan a la recta más famosa del ciclismo mundial, la recta en la que se encuentra La Cueña les Cabres, la pared del ciclismo profesinal, con su 23,5 % de porcentaje máximo (kilómetro 10,8). Ahí los corredores, que ya marchan al límite de sus fuerzas, ven como se les cae el mundo al suelo. Solo pueden agarrar fuerte el manillar, meter todo el desarrollo que les dejen sus bicicletas y tirar de riñones, ya que es imposible ponerse en pie sobre la bicicleta en esos momentos, para poder completar el paso por el infierno.

Una vez que se pasa la Cueña, ya se deja atrás la mayor rampa del puerto, a cambio de haberse quedado sin aliento y totalmente vacío de fuerzas. En esos momentos los corredores tienen la sensación de que no avanzan, y aún les quedan las dos últimas grandes rampas del puerto, El Aviru (kilómetro 11,5) al 21,5 % y Les Piedrusines, al 20 %, como forma de colofón del puerto, a punto de coronarlo. Los últimos metros, medio kilómetro aproximadamente, son en ligera bajada para llegar a una pequeña área de descanso donde se ubica la meta.

¿El puerto más duro de Europa?

Desde que en el mes de octubre de 1998 se dio a conocer que el puerto se subiría en la edición del año siguiente, L´Angliru ha sido objeto de numerosos mitos, siendo el más habitual el mito de que por la dureza de sus rampas no se pueden hacer diferencias entre los favoritos. Pero nada más lejos de la realidad, porque aunque la velocidad de ascensión es baja, las diferencias se pueden hacer enormes, cuando no convertirse en definitivas de cara al resultado final de la prueba, como sucedió en la última ascensión, la de 2011.

Desde que el puerto fue ascendido por primera vez, en 1999, y haciendo una comparación con las ascensiones a los puertos más importantes españoles y del Tour y el Giro desde aquel año, se puede observar como ese mito sobre que no se crean diferencias en el Angliru sería totalmente falso. Esos puertos con los que hacer la comparación serían los Lagos de Covadonga, la Pandera o la Covatilla, en España, y en el extranjero Luz Ardiden, Tourmalet (por la vertiente de la Mongie) o el monte Zoncolan (el Mortirolo no se consideraría porque no es final de etapa).

Analizando los datos de esos puertos (en Wikipedia analizan la diferencia entre el primero, segundo y tercero de la etapa, indistintamente si el ganador llegó en fuga o del grupo de favoritos), tan solo los Lagos y el Mont Ventoux podrían aguantar la comparación con el Angliru. La diferencia media entre los tres primeros clasificados de la etapa, comparando con los otros puertos, convierten al Angliru no solo en el puerto que más diferencias ha creado entre los corredores en la Vuelta, sino que también lo es en los puertos de las otras grandes en la última década.

Los duelos en el Angliru

1999. El Chava entra en la leyenda
Con una expectación sin precedentes, el 12 de septiembre de 1999 se afrontaba por primera vez la ascensión a la que ya en ese momento era  mítica cima asturiana. La etapa constaría de 175 kilómetros, y partiría de León, atravesando los puertos de Ventana, La Cobertoria, y el Cordal, antes de la llegada al coloso asturiano.

Aquel día el pelotón iba a llegar hecho pedazos a la subida más importante del día, con el líder retrasado con respecto al grupo de favoritos debido a una caída en el puerto del Cordal. En esa última subida Tonkov, a unos 10 kilómetros de meta lanzó un poderoso ataque con el que abrió un hueco importante con el resto de corredores. El corredor ruso parecía lanzado a por la victoria (marchaba con un minuto de ventaja) cuando en el punto más duro de la subida, La Cueña Les Cabres, el Chava Jiménez lanzó un poderoso ataque al que ni Roberto Heras, su compañero hasta ese momento, pudo seguir.

Metro a metro, segundo a segundo, fue recortando el de El Barraco la desventaja que le llevaba el corredor ruso, hasta que justo cuando coronaban el puerto, alcanzó la rueda del corredor del Mapei. En los últimos dos kilómetros de la subida le recortó cuarenta segundos. En un final de etapa sorprendente, el Chava adelantó a Tonkov justo cuando afrontaban el ligero descenso que conducía a la meta, siendo el primer corredor en conseguir la victoria en el Angliru. El Chava había entrado en la leyenda de la Vuelta.

2000. Heras sentencia la Vuelta
Al año siguiente el Angliru volvería a ser la estrella del recorrido de la ronda española. En aquella edición se subiría un 15 de septiembre, y en la etapa habría dos carreras diferentes. La primera carrera sería por el triunfo de etapa, que se lo jugaría una fuga, mientras que la segunda carrera sería por la general de la etapa, en un duelo entre Roberto Heras y Ángel Casero.

De la primera pelea, la de la lucha por el triunfo de etapa, el vencedor sería el ganador del último Giro de Italia, el italiano Gilberto Simoni. El corredor italiano llegaría a pie de puerto siendo partícipe en una fuga en la que se encontrarían Díaz Justo, Brozyna o Hruska. Estos dos últimos corredores serían, precisamente los últimos a los que dejaría atrás el italiano, antes de llegar al descansillo de Viapará. Desde ese momento, a 10 kilómetros de meta, Simoni realizaría en solitario el resto de la subida, aventajando en la línea de meta en más de dos minutos al segundo clasificado, el checo Hruska, y en casi tres al tercero, el español Heras.

La otra pelea de la etapa sería la de la general, que tendría lugar entre el corredor valenciano Ángel Casero y el salmantino Roberto Heras. Realmente esta pelea quedaría en nada, pues Casero cedería rápidamente la rueda del grupo de Heras. En Les Cabanes, respondiendo a un ataque de Tonkov, el del Kelme lanzó un contrataque con el que dejó cortado al corredor ruso y se quedó solo tratando de aumentar su renta con Casero. En la meta, el corredor se dejaría 3 minutos y 41 segundos con Heras, distancia que sería fundamental en el devenir de la Vuelta, ya que en Madrid la distancia entre ambos corredores fue menor de la que se dio en el Angliru.

2002. Guerra en el Kelme
Tras una tregua de un año, la Vuelta decidió recuperar el Angliru para la décimoquinta etapa de la prueba, la que iba a llevar a los corredores desde Gijón al coloso asturiano. Aquel iba a ser el día más difícil de todos cuantos se ha subido el puerto hasta la fecha, tanto por las condiciones meteorológicas como por la situación que se vivió en el equipo Kelme. Al comienzo de la etapa parecía que se viviría una batalla entre los US Postal, con Heras a la cabeza, y los Kelme, con Óscar Sevilla portando el jersey dorado de líder de la carrera, pero al final de la misma habría estallado una guerra abierta en el conjunto Kelme, una guerra entre Aitor González y Óscar Sevilla.

El triunfo de la etapa correspondió aquel día a Roberto Heras, quien se había quedado solo en cabeza de carrera a la altura de Les Cabanes. El segundo en meta fue Joseba Beloki, mientras que el tercero iba a ser el gran protagonista del día, Aitor González, quien sería el protagonista por abrir una guerra con su compañero Sevilla, el líder de la carrera (del que estaba separado por un segundo).

Aitor no solo no esperó al de Osa de Montiel durante la subida al puerto, sino que además fue el primer corredor en atacar, justo cuando su compañero estaba atravesando sus peores momentos en la subida del puerto. El director del equipo, Vicente Belda, le pidió a Aitor insistentemente, a través de la radio, que se parase y esperase a su compañero, pero González decidió hacer la guerra por su cuenta y no respetar las órdenes de equipo. La tensión desde aquel día hasta el final de la Vuelta fue tremendo en el conjunto alicantino, a pesar de que González fue el vencedor final de la prueba.
 
2008. Contador certifica su tercera grande
Seis años tuvieron que esperar los aficionados y los corredores a que la organización se decidiese a incluir de nuevo al Angliru en la prueba. En esta ocasión la subida sería un 13 de septiembre, en un soleado día. En aquella etapa a pie de ese último puerto llegaría un grupo de escapados que rápidamente sería neutralizado, debido especialmente al duro trabajo que realizó durante toda la etapa el conjunto Astana.

La ventaja de ese grupo cabecero fue rápidamente reducida, dejando en cabeza de carrera al grupo de favoritos, un grupo en el que estarían corredores como Contador, Leipheimer, Purito Rodriguez, Valverde, Dani Moreno o Mosquera. Ese grupo quedaría reducido a los cuatro primeros nombres cuando en Les Cabanes Valverde lanzó un potente ataque. En la Cueña Les Cabres sería el corredor de Pinto quien lanzaría un ataque que le dejaría en cabeza de carrera.

Desde ese momento, la ventaja de Contador lo único que hizo fue aumentar hasta que atravesó la línea de meta, siendo el cuarto vencedor en la cima del Angliru. Valverde sería segundo aquel día a 42 segundos del ganador, demostrando que también podía con la alta montaña. Purito sería el tercero, a 58 segundos, mientras que Leiphemier sería el cuarto del día, cediendo otros siete segundos más que Purito. La distancia entre Contador y Leipheimer aquel día fue determinante en el triunfo del pinteño sobre el norteamericano en la clasificación final.

2011. Cobo vence y cambio de papeles en Sky
El 30 de abril del año 2011 un Juanjo Cobo cabizbajo se bajó de la bicicleta en la Vuelta a Asturias. Días después llamó a Matxin, su director, y le dijo que colgaba la bicicleta y sería electricista. Matxin, que era quien mejor conocía a su corredor, le dijo que se tomase un tiempo y recapacitase. Apenas cuatro meses después de haber anunciado a su director que lo dejaba, el 4 de septiembre, el día en que se subía el Angliru en la Vuelta, Cobo era otra persona. Su mente, en la que todo era o claro u oscuro, en aquella ocasión iba a verlo todo claro. 
 
La táctica del equipo Geox había determinado aquel día que la zona ideal para que Cobo lanzase su ataque era poco antes de La Cueña Les Cabres, es decir, a escasos cuatro kilómetros para la meta. Pero Cobo, que aquel día tenía piernas, decidió que no podía esperar tanto, que la cima del Angliru y la victoria en Madrid le estaban esperando y atacó cuando faltaban más de seis kilómetros a meta. Por detrás, el líder Wiggins no era capaz de seguir su ritmo y desde su equipo, el Sky, decidían sacrificar a Froome para ayudar a su jefe de filas. Dos kilómetros más tarde, el director del equipo británico se daría cuenta de su error y le diría a Froome que se fuera a por el corredor cántabro. Ya no había nada que hacer, Cobo iba súper y nadie le vería hasta después de atravesar la línea de meta. Era el nuevo líder de la prueba. Froome, por su parte, no podría hacer mucho, y llegaría a meta (4º) con 48 segundos de retraso, acompañado por Poels (2º) y Menchov (3º).

Chris Froome se quedaría aquel día a 20 segundos en la general de Cobo, una distancia que jamás lograría recuperar en aquella Vuelta, de la que el corredor cántabro resultaría el ganador, con el keniata nacionalizado británico en segundo lugar. Wiggins, sin quererlo, aquel día le había costado a Froome la primera de las dos grandes que no pudo ganar por poco tiempo.


Nota: Carta completa enviada por Miguel Prieto, el "descubridor" del Angliru, a los organizadores de la Vuelta a España:
http://www.angliru-riosa.com/vuelta_ciclista/carta.htm


Saludos a todos!!

martes, 6 de agosto de 2013

Tour 1947. La gran evasión

Albert Bourlon nació en Sancergues, en el departamento de Cher, un frío mes de noviembre de 1916. Su familia era modesta y tuvo que ser criado por su abuela. Desde muy joven, Albert hubo de ponerse a trabajar, para poder llevar el pan a casa. Su primer oficio fue el de pastor y también trabajó en las granjas de la zona. Pero esos oficios no eran suficientes, por lo que decidió marchar a París a comienzos de los años 30. Allí en París tuvo fortuna y consiguió un trabajo en la fábrica de Renault, en Boulogne. En ese puesto de trabajo permaneció hasta que la bicicleta se cruzó en su camino.

Desde que consiguió su primera bicicleta, a la edad de 17 años, apuntó grandes maneras. Esto le llevó a convertirse en ciclista profesional, muy joven, a finales del año 1936. Sus primeros años como profesional fueron bastante aceptables, incluida una 35ª posición final en el primer Tour en que venció Bartali, en 1938. Bourlon era una de las grandes promesas francesas, pero como le sucedió a otra tanta gente, la guerra se cruzó en su camino.

Antes de finalizar el año 1939, tal como sucediera con muchos jóvenes, Albert Bourlon fue movilizado al ejército nacional. Con la debacle francesa ante el ejército nazi, Bourlon sería capturado el 23 de mayo de 1940, y enviado a Stalag, en Polonia.

De Stalag se intentó fugar en varias ocasión. En la primera fracasó, lo que le supuso ser internado en un cuartel disciplinario. En 1943 fue enviado a trabajar en la estación de tren, lo que otorgaba una oportunidad magnífica para colarse en alguno de los trenes de repatriados y fugarse. Hubiera logrado su propósito de no ser por la denuncia de un oficial francés.

Había fallado dos veces en su intento de fuga, pero se conjuro para que no hubiese un tercer fallo. La tercera tentativa fue con una identidad falsa, consiguiendo, esta vez sí, alcanzar su propósito. De Polonia marchó a través de varios países: Ucrania, Eslovaquia y Hungría, hasta que finalmente llegó, a comienzos de noviembre de 1943, a la capital de Rumanía, Bucarest, en donde se vio obligado a cruzar a nado el mayor de los afluentes del Danubio, el Tisza, congelado en esos momentos del año.

Bourlon permaneció en Rumanía hasta 1944, en donde, incluso, llegó a correr bajo los colores del Viforul Dacia y ganar la carrera más popular del país, la Bucarest-Ploiesti-Bucarest. Hasta febrero de 1945 no volvería a su país, repatriado por los estadounidenses. Una vez en su país, sería contratado por el conjunto Mercier-A. Leducq.

Vuelve el Tour de Francia

En 1947 hacía sólo dos años que había concluido el mayor conflicto bélico de la historia. En Europa, tras esos dos años, la gente seguía teniendo hambre, las carreteras estaban llenas de baches, multitud de edificios aún no habían sido reconstruidos y las personas carecían de casi todo lo que habían tenido antes de la guerra.

Para tratar de combatir la tristeza y la pobreza que asolaba al país, se hizo renacer la carrera más grande del calendario, el Tour de Francia, después de un paréntesis obligado de ocho años. El Tour, está vez, no podrá ser organizado por el diario L´Auto, ya que este fue acusado de colaboracionismo con los ocupantes alemanes durante la guerra y desapareció. Tampoco estará Henri Desgrange, el director de la carrera, debido a su fallecimiento en 1940. En lugar de L´Auto habrá un nuevo diario, llamado L´Equipe, y en el de Desgrange se encontrará Jacques Goddet.

El 25 de junio sería el día que iba a renacer la carrera. Aquel día del renacimiento de la Grande Bouclé, tomarían la salida 100 corredores, de los cuales, apenas 13 habían participado con anterioridad en la ronda francesa. La carrera concluiría, con un final bastante sorprendente, el 20 de julio. Completarían el recorrido 53 de los 100 participantes iniciales.

Carcasona-Luchon

El viernes 11 de julio, iba a tener lugar la disputa de la decimocuarta etapa de la carrera, que uniría Carcasona y Luchon, a través de 253 kilómetros. Dicha etapa comenzó bajo un sol abrasador, lo cual sin duda afectó a los corredores, que iniciaron la etapa con mucha calma. Todos los corredores menos uno, Albert Bourlon, que se escapó casi desde que dieron la señal de salida en Carcasona. En la general se encontraba a casi dos horas del líder, René Vietto, por lo que su fuga no incomodó a nadie. Bourlon no buscaba un vuelco en la general, simplemente buscaba hacerse con los premios en metálico que había en los puntos intermedios, situados en la primera parte de la etapa.

En Limoux, a la altura del kilómetro 23 de la etapa, la ventaja con la que contaba ya era de aproximadamente siete minutos. Eso demostraba la tranquilidad con la que se estaban tomando las cosas por detrás, en el pelotón, y la seriedad que estaba mostrando el corredor francés. Los compañeros de su equipo habían ayudado a consolidar esa fuga, poniendo un ritmo bastante suave en el pelotón.

En la cima del Col de Port la ventaja aumentaría considerablemente, hasta llegar a los 16 minutos. En esa ascensión tuvo lugar el único punto que pudo haber tirado por tierra la gran escapada de Bourlon, ya que se produjeron movimientos en el pelotón, pero estos movimientos fueron perfectamente controlados durante el descenso del puerto, y ahí se acabaron las tentativas por neutralizar al valiente corredor galo.

La ventaja a cada kilómetro que transcurría iba siendo mayor, alcanzando la media hora en algunos momentos. A medio camino de la etapa, en Tarascon, la renta iba a ser de 28 minutos, pero a partir de ahí, el antiguo prisionero de guerra se iría desinflando muy poco a poco.

A la meta de Luchon, Bourlon llegaría con 16 minutos y 20 segundos de ventaja con respecto al segundo corredor clasificado del día, el belga Callens. El tercero sería el italiano Cottur, que se retrasaría en meta otros once segundos. El grueso del pelotón, por su parte, llegaría encabezado a meta por Jean Robic, perdiendo un tiempo de 22 minutos y medio con el ganador del día. Un valiente ganador que al final se había hecho con unos cien mil francos en premios, lo que significaba que el premio en metálico que se llevaría de aquel día, iba a doblar su salario mensual.

Albert Boulon acaba de culminar una hazaña histórica, un récord que aún a día de hoy sigue en pie, y que los corredores futuros tendrán muy difícil superar. Había completado 253 kilómetros de fuga en solitario. Esta ha sido, desde aquel momento, la mayor fuga en solitario culminada con victoria desde la Segunda Guerra Mundial, un hito que parece que no será superado. Llegó con tiempo de sobra para recriminar a los jueces que dos días antes de aquella etapa se olvidaran de él en la clasificación, y por lo tanto hubiese sido excluido de la carrera. Tuvo que hacer una reclamación para ser readmitido en la carrera. Evidentemente, visto su heróico ataque de Luchon, fue readmitido. Ese hecho de haberse olvidado los jueces de él hacía apenas un par de etapas, le llevó a, una vez culminada su fuga, dirigirse a los comisarios, preguntándoles si en esta ocasión le habían visto bien.

El 11 de julio de 1947 había llegado la gloria para un corredor de 30 años que antes de la guerra era una gran promesa y que para aquel Tour de 1947 no había tenido hueco en el primer equipo francés, encontrando acomodo en uno de los equipos filiales. Después de aquel histórico día se había convertido en una leyenda.

El ciclista en vida de mayor edad del Tour
Con la muerte de Pierre Cogan, el 5 de enero del presente año, añadió, además, otro récord a su lista de méritos. Ese nuevo récord será efímero, pues de todos los corredores que han participado en el Tour, él es el más anciano de todos los que viven en la actualidad. Un logro que el tiempo le quitará. Mientras, el otro récord, el de la fuga culminada más larga tras la guerra, quizás le pertenezca para siempre.
 


Clasificación 14ª etapa. Carcassone-Luchon
1- Albert Bourlon (Francia Central Sur-Oeste) 8 horas 10 minutos 11 segundos
2- Norbert Callens (Bélgica) a 16´ 20´´
3- Giordano Cottur (Italia) a 16´ 31´´
4- Giuseppe Tacca (Italia) a 18´ 52´´
5- Jean-Marie Goasmat (Francia Oeste) a 18´ 54´´
6- Jean Robic (Francia Oeste) a 22´ 32´´
7- Lucien Teisseire (Francia) m.t.
8- Paul Giguet (Francia Sur-Este) m.t.
9- Gottfried Weilenmann (Suiza-Luxemburgo) m.t.
10- Marius Bonnet (Francia Sur-Este) m.t.

Clasificación general
1- René Vietto (Francia) 101 horas 2 minutos 43 segundos
2- Fermo Camellini (Holanda) a 2´ 11´´
3- Pierre Brambilla (Italia) a 3´ 4´´
4- Aldo Ronconi (Italia) a  3´ 25´´
5- Édouard Fachleitner (Francia) a 6´ 16´´
6- Jean Robic (Francia Oeste) a 23´ 21´´
7- Raymond Impanis (Bélgica) a 35´ 39´´
8- Giordano Cottur (Italia) a 1 h. 1´ 17´´
9- Jean-Marie Goasmat (Francia Oeste) 1 h. 1´ 22´´
10- Jean-Apo Lazaridès (Francia Sur-Este) a 1 h. 6´ 15´´


Saludos a todos!!