jueves, 7 de abril de 2011

La leyenda del Mont Ventoux

El Mont Ventoux se encuentra ubicado en la región de la Provenza francesa. Se trata de un monte que se eleva como un muro, en solitario, por el llano terreno de la región provenzana. Es por ello por lo que es conocido como el Gigante de Provenza.
 
Era conocido también, además de por esa soledad, por las fortísimas corrientes de viento que soplan en la montaña en sus últimos kilómetros de ascensión (por carretera), curiosamente, y es otra particularidad suya, unos kilómetros totalmente desérticos, puesto que carecen por completo de ningún tipo de vegetación.
 
Pero a partir de 1951 esta montaña comenzó a ser conocido por algo más que ser aquella montaña que se elevaba en solitario en dicha región. Y es que ese año, fue la primera vez que la carrera francesa por excelencia, el Tour de Francia, había decidido incluirlo en su recorrido. En esa ocasión, al igual que en las siguientes, tan solo se haría un paso a través de la montaña, no finalizaría arriba.
 
En esa primera edición fue la única vez que se ha subido por la vertiente de Malaucène, el resto han sido por la misma vertiente, la de Bedoin (22 kilómetros de ascensión al 7.6 % de desnivel). Muy pocas veces se ha ascendido el monte pelado (otro nombre por el que se le conoce), tan solo 14 desde ese año de su descubrimiento.

Transcurrieron varias ediciones del Tour hasta que por fin, en 1958, se aceptó que el Ventoux fuese final de etapa. Iba a tener lugar una etapa contrarreloj, de un total de 21 kilómetros. La victoria, en una exhibición, correría a cargo de Charly Gaul, que ese año deslumbró en las carreteras francesas. Segundo de la etapa fue Bahamontes, y el tercero, en tan solo esa distancia quedó a más de 3 minutos del ganador. El tercero fue Dotto.

Pero esa montaña tenía algo sobrenatural, algo que daba miedo. Y ese algo sobrenatural se vio en 1967. Ese año el Gigante de Provenza pasó a los anales de la historia. Discurría la 13ª etapa del Tour de Francia de ese año, cuando se iba a afrontar la etapa que finalizaba en Carpentras. Julio Jiménez lanza un ataque y se adelanta a los favoritos. Esto le supondrá pasar el primero por la cima del coloso. Por detrás del español iba marcando el ritmo la selección francesa (se volvía a correr por selecciones nacionales).
 
En esos momentos, a poco más de 2 kilómetros para coronar, es cuando se comienza a descolgar una persona del grupo de favoritos. No sería más que un descolgado más de no ser porque se trataba del británico Tom Simpson, líder de su selección. Es una situación anómala, puesto que no solo se está quedando descolgado, si no que además se queda haciendo unas extrañas eses por la carretera al avanzar. Cada vez son más pronunciadas y va con la bicicleta de lado a lado de la calzada.
 
Finalmente, tras quedarse sin fuerzas, se ve obligado a parar. Un grupo de aficionados le rodean, pero él tan solo pide que le suban en la bicicleta y le dejen continuar. Así lo hacen, consiguiendo que suba a la bicicleta. Pero tan solo consigue dar unas pedaladas más, no avanzando ni 500 metros, cuando se desploma casi inconsciente sobre la bicicleta. La gente, que aún seguía rodeándole, le recostan a un lado de la carretera, e intentan hacer ejercicios de reanimación. Incluso llegan los médicos en su ayuda. Cunde el desconcierto hasta que unos minutos después llega un helicóptero a la zona, el cual le trasladará al hospital de Avignon. Allí, el hospital dará un parte fulminante, sobre las 17.30 del mismo día: el ciclista británico Tom Simpson ingresó en el hospital ya como cadáver.
 
¿Quién, a tenor de las noticias que rápidamente circulaban por la caravana del pelotón, iba a conceder importancia a que Jiménez hubiese sido alcanzado en el descenso, o que el vencedor del día fuera Jansen?
 
A Tom Simpson se le habían encontrado anfetaminas en el bolsillo del maillot. Al parecer estas habían sido mezcladas con alcohol previamente a la etapa. Esto unido al calor y al esfuerzo, le provocó una deshidratación y a la postre, su propio fallecimiento.
 
Esa misma tarde, los responsables del Tour, Lévitan y Goddet, realizan una conferencia de prensa en la que piden que se acabe con el uso de las drogas y anfetaminas en la carrera. Los ciclistas piden que se suspenda la etapa número 14, la del día siguiente, que no se suspenderá.
 
Al funeral de Tom solo se presentará un ciclista, compañero suyo en el equipo Peugeot, un jovencísimo belga, Eddie Merckx. Ese Tour terminó con la victoria final de Pingeon, pero ineludiblemente, ese fue el Tour de la muerte de Tom Simpson. El Gigante se había cobrado su primera víctima, aunque estuvo cerca de no ser la primera, puesto que en el 55 Jean Malléjac estuvo muy cerca de adelantársele. Pero no fue así, y el quizás mejor ciclista por etapas británico de la historia pasó a engrosar la leyenda del Ventoux.

Aquí teneís sus últimos metros en el Mont Ventoux:



saludos a todos!!!

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