viernes, 22 de marzo de 2013

Charly Gaul, un ángel bajo la lluvia

La última etapa montañosa de la edición de 1958 tendría lugar el 16 de julio. En ella los corredores recorrerían los 219 kilómetros que separaban Briançon de Aix les Bains. Hasta ese momento, la edición número 37 del Tour había sido una edición bastante calurosa, pero ese día las condiciones climatológicas iban a cambiar.

A primera hora de la mañana los corredores tomaron la salida de la última etapa montañosa de la edición de ese año. El maillot amarillo sería un Raphaël Geminiani que se había mostrado muy sólido hasta el momento, y contaba con una cómoda renta con respecto al italiano Favero, que era segundo de la general. El tercero era el último campeón, Anquetil, que estaba a casi 8 minutos del líder, aunque mantenía intactas sus opciones de triunfo, debido a la larga contrarreloj que aún faltaba por disputarse. Por su parte, el luxemburgués Gaul se encontraba a 16 minutos y 3 segundos del francés Geminiani. Gaul, a pesar de que había batido a Anquetil en la primera contrarreloj y que Bahamontes tuvo que claudicar ante su superioridad en la cronoescalada que hubo al Mont Ventoux, parecía que había dicho adiós a sus opciones en la general debido a errores propios y al fuerte calor reinante en las anteriores jornadas de la carrera.

Pero ese 16 de julio las condiciones climatológicas cambiaron por completo. El sol no brilló en ningún momento. En los primeros kilómetros de la etapa el cielo amenazaba tormenta, y así se mantuvo el clima durante la primera dificultad montañosa, el Lautaret. Este puerto de 3ª se comenzaba a ascender sobre el kilómetro 15 y se coronaba en el 30. A unos pocos centenares de metros de coronar se produce una aceleración por parte de un pequeño grupo formado por Adriaensens, Bahamontes, Walkowiak, Darrigade y Van Est. Un grupo peligroso que corona con una quincena de segundos de ventaja con el pelotón, al tiempo que comienzan a llover sobre los corredores. Les esperaba un larguísimo descenso por delante, de unos 60 kilómetros.

El tiempo fue empeorando progresivamente, mientras ese grupo de cabeza no conseguía abrir mucho hueco. Antes de llegar a Le Freney, 20 kilómetros después de coronar el Lautaret, ya habían sido neutralizados y se produce un pequeño parón. La tranquilidad dura poco, ya que rápidamente atacaron Graeser y Annaert, a los que se unirá unos instantes después Ferlenghi, compañero de Favero, en lo que se presuponía un gran movimiento táctico del equipo Atala-Pirelli. El pelotón permanece impasible ante esos movimientos, lo que aprovechan Groussard y Dupre para intentar alcanzar al grupo cabecero.

Comienza la batalla
Nada más comenzar la subida al Chamrousse, por la vertiente del Lautel, por fin consiguió descolgar Ferlenghi a Annaert y a Graeser, mientras que ni Groussard ni Dupre habían conseguido enlazar y el primero marchaba con más de un minuto de retraso y el segundo a casi cuatro minutos de cabeza. Por su parte el pelotón rodaba a casi 9 minutos de cabeza de carrera. En ese pelotón Gaul se encontraba impaciente y decide lanzar un ataque que es secundado por el español Bahamontes. Los dos escaladores consiguen abrir hueco en poco tiempo, mientras se organiza un grupo perseguidor de ambos. Ese grupo perseguidor estaría formado por Planckaert, Adriaensens, Favero y los franceses Anquetil, Walkowiak y Bergaud. En ese grupo no se iba a encontrar el líder Geminiani, al que sus compañeros franceses habían dejado vendido a su suerte.

Gaul estaba imponiendo un ritmo asfixiante en la subida, hasta que llegó un momento que Bahamontes, uno de los grandes escaladores de la historia, no fue capaz de seguir su ritmo y quedó descolgado. Al coronar el Chamrousse, el corredor luxemburgués pasaba con tres minutos de desventaja con respecto a Ferlenghi, que seguía siendo cabeza de carrera. Bahamontes ya cedía más de un minuto con Gaul. Mientras, el grupo de Anquetil pasaba a seis minutos y medio de cabeza y a más de tres de Gaul, y el líder cedía otros dos minutos más al paso por el puerto.

El descenso hacia Grenoble era muy peligroso, algo que se acentuaba con la lluvia que llevaba cayendo toda la jornada. Cuando faltaban unos 80 a meta, Gaul consiguió dar caza a Ferlenghi y Annaert, mientras que el grupo de Anquetil les estaba reduciendo distancias. El gran perjudicado del descenso fue Favero, que pinchó y cuando quiso reincorporarse a la carrera fue alcanzado por el líder Geminiani.

Nada más dejar atrás Grenoble, los corredores comenzaron el ascenso del Col de Porte, un largo puerto de 18 kilómetros, que sería definitivo en el devenir de la carrera. En él Gaul lanzó su ataque definitivo y comenzó a hacer camino en solitario. Por detrás, cuando se llegaba al kilómetro 5 del puerto Geminiani consiguió neutralizar a Anquetil. Parecía que la carrera volvía a tenerla controlada el líder.

Anquetil cede
Por desgracia para él, esa tranquilidad le iba a durar solo unos minutos, ya que rápidamente el segundo clasificado de la general, Favero, iba a lanzar un ataque que sería secundado por Adriaensens. Los gregarios de Geminiani, que había trabajado muy duro para neutralizar anteriormente a Anquetil, harían aguas ante ese movimiento y dejarían al líder sin nadie que le ayudase a defenderse. Bobet y Anquetil, aunque no habían colaborado anteriormente con el líder, sino más bien todo lo contrario, tampoco iban a poder aguantar el ritmo que iba a marcar Geminiani en la persecución de Favero.

Gaul es el primer corredor en alcanzar la cima del Porte, situada a 60 kilómetros para el final de la etapa. A 3´45´´ del luxemburgués coronaría Adriaensens, que había adelantado a Favero. El italiano sería el siguiente en coronar, a escaso medio minuto del belga. Geminiani y su grupo pasarían por la cima a 5´40´´ y Anquetil haría lo propio 20 segundos después. En el descenso Anquetil perdería completamente el contacto con el grupo del líder, al que ya no volvería a ver hasta la línea de meta.

El penúltimo puerto de la jornada, el Cucheron, no hizo sino aumentar las distancias entre los corredores. Adriaensens era el más inmediato perseguidor de Gaul, y su retraso en la cima del puerto era de 5 minutos. Los italianos Favero y Ferlenghi pasaron 45 segundos después que el belga. El líder Geminiani estaba pasando malos momentos, ya que nadie colaboraba con él en el grupo, y coronó a casi 8 minutos de Gaul.

El esfuerzo final
La última dificultad montañosa del día seria el Granier, un puerto de escasa dureza, pero que debido a las circunstancias de la etapa, iban a padecerlo muchos corredores. Gaul sabía que la etapa era suya, pero las referencias que le habían dado en el avituallamiento le hacían pensar que podía meterse en el podium de la carrera, y por ello incrementó su ágil pedaleo en ese último puerto. El resto de corredores ya no peleaba contra Gaul, sino que simplemente peleaban contra si mismos por conseguir llegar a meta. Adriaensens fue el corredor que seguía más de cerca a Gaul, y aún así pasó a más de 6 minutos por el puerto. Favero haría lo propio a más de 9, y Ferlinghi a más de 10. Geminiani había cometido un error infantil al tiempo que catastrófico en el avituallamiento. Allí optó por no tomar ningún alimento y eso le provocó ceder más de cuatro minutos en ese pequeño puerto, que coronó a más de doce y medio. Los dos últimos ganadores del Tour, Walkowiak y Anquetil, marchaban totalmente perdidos en la etapa, coronando a más de 16 minutos de cabeza de carrera. El Tour se había acabado para todos ellos y ya solo tenía un dueño, Gaul.

De la cima del Granier a meta las diferencias no hicieron sino aumentar. Gaul ganó la etapa con total superioridad. Nadie había podido seguir su ritmo bajo una terrible tormenta. Adriaensens fue segundo, pero a casi 8 minutos y el líder Geminiani llegó a meta con 14 minutos y 35 segundos de retraso con el ganador. Favero, que fue tercero aquel día, sería el nuevo líder de la carrera, con 39 segundos de ventaja con Geminiani y un minuto y 7 segundos con Gaul, quien había sentado las bases para vestirse de amarillo.

Gaul había vuelto a brillar en un día de perros, con la lluvia castigando a los corredores casi desde que tomaron la salida de la etapa. Había hecho honor al sobrenombre que se había ganado dos años atrás en el Giro, en la etapa del Bondone. El Ángel que amaba la lluvia había vuelto a hacer historia. El luxemburgués aún no era el líder, pero en la contrarreloj final de Dijon consiguió vestirse con tan preciada prenda, sentenciando la carrera, y con ello conseguir ser el primer escalador puro que se hacía con el triunfo en el Tour de Francia.

Al final de la etapa, Géminiani calificaría como unos Judas a sus compañeros del equipo francés, ya que no le habían ayudado en ningún momento en el intento de cazar a Gaul. 


Clasificación 21ª etapa. Briançon-Aix le Bains. 219 km.:
1- Charly Gaul (Faema-Guerra) 6 horas 59 minutos 10 segundos
2- Jan Adriaensens (Carpano) a 7´ 50´´
3- Vito Favero (Atala-Pirelli) a 10´ 09´´
4- Gianni Ferlenghi (Bianchi-Pirelli) a 12´ 20´´
5- Joseph Planckaert (Carpano) a 14´ 34´´
6- Piet Damen (Radium - R.I.H.) m.t.
7- Raphaël Geminiani (Saint-Raphael-Geminiani) a 14´ 35´´
8- Jean Dotto (Jean Dotto) a 14´ 41´´
9- Gastone Nencini (Leo-Chlorodont) a 19´ 01´´
10- Louison Bobet (L. Bobet-BP) m.t.

Clasificación General: 
1- Vito Favero (Atala-Pirelli) 98 horas 34 minutos 1 segundo
2- Raphaël Geminiani (Saint-Raphael-Geminiani) a 39´´
3- Charly Gaul (Faema-Guerra) a 1´ 07´´
4- Jan Adriaensens (Carpano) a 6´ 04´´
5- Jacques Anquetil (Bianchi) a 17´ 10´´
6- Gastone Nencini (Leo-Chlorodont) a 17´ 35´´
7- Louison Bobet (L. Bobet-BP) a 25´ 20´´
8- Joseph Planckaert (Carpano) a 25´ 51´´
9- Jean Dotto (Jean Dotto) a 26´ 14´´
10- Federico Bahamontes (Faema) a 35´ 33´´


Saludos a todos!!

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